Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALBACETE - ALICANTE - MURCIA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cartagena

Cartageneros en el Callejero OTÓN

La calle de Cantarerías, que une la Morería Baja con la Puerta de Murcia, tuvo gran vida
05.01.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Casas de mancebas, fábricas de ladrillos y zona de moriscos
Una chica accede a una vivienda en la calle Cantarerías. / J. C. CAMPOY / AGM
L a calle está en pleno centro del casco antiguo aunque no sea de mucho tránsito. Se trata de la calle de Cantarerías, a la que se entra por la calle de Santa Florentina y se sale por un estrecho y corto callejón que da a la Morería Baja. En estos tiempos, la zona de la Morería que enlaza la Puerta de Murcia con la calle de San Fernando no tiene el tránsito de antaño, pero sin embargo gozó de una época de gran vitalidad.
El terreno que ocupa esta calle estaba bordeado, por el norte, por la que fue rambla de Santa Florentina; y por el sur, con las edificaciones de la Morería y murallas que corrían por el Molinete. Por el siglo XVI hubo en aquellos terrenos importantes alfarerías que producían ladrillos, tejas, tinajas y toda clase de vasijas de barro. La más importante era la llamada Cantarería de Otón y, al comenzar a urbanizarse tan irregularmente como lo está, quedó con el nombre de Cantarerías. Todavía lo conserva.
La importancia de la calle de Cantarerías está íntimamente ligada con la de la Morería Baja. A ella se entra por el que fuera callejón de Juan Bautista Álvarez -hoy absorbido por la Puerta de Murcia y en el que se encuentra la panadería de Pani-, y tiene salida por la calle de San Fernando, Desembocan en ella, por la derecha, el callejón de la Tahona y la Subida a la Morería Alta, y por la izquierda, la calleja de San Antonio y la de Cantarerías.
A la salida de la Puerta de Murcia, a la derecha, por la falda del Molinete y a lo largo de las murallas, fue el paraje destinado a viviendas de moriscos, míseras casuchas de piso bajo en las que sólo de día hacían la vida ordinaria, porque de noche la Justicia les hacía pernoctar dentro de muros para evitar que a tales horas fuesen a las costas a ponerse en comunicación con los piratas de Berbería que tenían en continua alarma a la ciudad, como señala Federico Casal. De tales vecinos tomó aquel lugar el nombre de la Morería.
Callejón estrecho
Hubo una etapa en que esa zona estuvo ocupada por casas de mancebía y hasta tuvo que intervenir el Cabildo designando a los regidores don Luis de Morales, don Lope Giner, don Pedro Garri y don Andrés de la Xara para que trataran con Juan Vázquez sobre el sitio donde debían emplazarse las mancebías, y fueron obradas en la Morería.
De vez en vez, el Concejo concedía sitios para edificar en aquel paraje, y en 29 de agosto de 1592 se hizo al regidor don Pedro Martínez de Rueda cesión de un solar situado en la Morería, en el callejón estrecho donde estaban las mancebías.
Tras la expulsión de los berberiscos en 1610, la Morería quedó casi deshabitada. No se tardó mucho en tener aquellas viviendas moradores moriscos, porque fueron bastantes los que, protegidos por regidores u otras personas influyentes, lograron escapar de las órdenes de expulsión.
A principios del siglo XVIII, empezó la urbanización de esta calle. Construyeron muchos edificios, pero no llegó a estar completamente formada hasta mediados de dicha centuria, cuando quedó unida a la de San Fernando.
Un arco polémico
Fue la calle de la Morería una vía muy popular e importante por su proximidad a la Puerta de Murcia. E el año 1783, el comerciante don José Galin presentó a la Junta de Propios y Arbitrios una instancia diciendo que, con motivo de tener dos casas en una de las calles y esquinas de la Morería, por petición de algunos vecinos inmediatos a ella y por utilidad al público en general y por los perjuicios que resultaban al servicio de Dios y del Rey, había determinado unir y cerrar con un arco los aires altos del carrerón donde se hallaba. También había decidido colocar con luz en un nicho, la Soberana Imagen de María Santísima de la Concepción, con cuyo alumbrado por las noches se evitarían las ofensas al Señor y se daría comodidad a los transeúntes.
Interviene el gobernador
Concedió la Junta lo que se pedía y, estando casi concluido el arco, el alcalde mayor, por enemistad con los de la Junta, mandó derribarlo, lo que dio lugar a serios disgustos que tuvo que cortar enérgicamente el gobernador de lo Político y Militar de la Plaza.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios


Noticias de Cartagena

Enlaces de Interés

Vocento
SarenetRSS