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Familiares, amigos y compañeros de este 'amigo de las campanas' y 'paseante curioso' dieron ayer su adiós al historiador
15.12.08 -

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El mundo de la cultura y la universidad despide al musicólogo Enrique Máximo
Cristina Gutierrez-Cortines, Miguel Ángel Centenero, Cristóbal Belda y el rector de la UMU, José Antonio Cobacho, ayer, en el Velatorio del Carmen. / VICENTE VICÉNS / AGM
Hombre silencioso fue Enrique Máximo pese a llevar la música como argumento vital, como pasión sosegada. Silenciosa fue la despedida, con palabras de recuerdo y afecto. Ayer se celebró la misa corpore in sepulto de este vanguardista sosegado, tenaz musicólogo, investigador y profesor del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Murcia, Ayer se recordó a este amigo de las campanas y paseante curioso.
Hasta el Velatorio del Carmen se acercaron familiares, amigos y compañeros de Enrique Máximo, entre ellos la eurodiputada Cristina Gutíerrez-Cortines, el rector de la Universidad de Murcia, José Antonio Cobacho; Miguel Ángel Centenero, catedrático de Pedagogía Musical y ex director del Auditorio; o Cristóbal Belda, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Murcia.
Y se recordaron sus actuaciones urbanas junto al compositor Llorenç Barber, su inicial Concierto de los Sentidos -Torris Eburnea, que se celebró en junio de 1994 , una fiesta barroca que convirtió el perímetro de la Catedral de Murcia en un carrusel sensitivo. «Hay que abandonar los prejuicios», explicó en aquella ocasión Enrique Máximo. Y cientos de ciudadanos las abandonaron aquel día para participar (caminar alrededor de la Catedral durante 45 minutos e sentido inverso a las agujas del reloj) en aquella acción-concierto, acompañados por 1.500 músicos y el sonido de más de doscientas campanas. Se trataba según Máximo, creador de esta imaginería errante, de «transformar un lugar cotidiano en un paraíso efímero». Así era y así se le recordó a este instigador y creador de extraños espacios sonoros.
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