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Villa, al transformar un penalti que le hicieron a él mismo, Fernando Torres y Cazorla fueron los autores de los tres tantos
20.11.08 -

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España mantiene su racha y gana a Chile en el último partido del año
EL TRIUNFADOR. El valencianista Villa besa el suelo en la jugada en la que le hicieron penalti que luego él mismo transformaría en el primer gol. /EFE
España sigue su camino con grandeza, dispuesta a mantener su condición de número uno del escalafón universal y a presentarse en el Mundialsin complejo alguno, dispuesta a todo. Se tomó muy en serio el amistoso ante los ordenados chilenos, que venían de derrotar nada menos que a Argentina, y convenció. La selección estuvo segura atrás, siempre bien organizada, muy aplicada, y mostró una pegada extraordinaria. Por algo Villa y Torres, superiores cuando no están juntos, son de los mejores delanteros del mundo. Ya son 28 partidos sin perder, a tres del récord de Clemente.
Del Bosque se evitó eventuales problemas con su colega Rafa Benítez, protegió a Torres del riesgo de recaer de sus problemas musculares y le dejó en el banquillo durante 55 minutos. Fue una decisión muy meditada, fundamentada sobre todo en aspectos tácticos, que le salió a la perfección. Comprobó el técnico en Bélgica, cuando se lesionó el red que esta selección mejora con sólo un delantero porque así se fortalece más el centro del campo y tanto Villa como el Niño son de los que necesitan espacios para brillar. Cuando están los dos, con frecuencia se solapan. En la Eurocopa también quedó demostrado que Torres creció cuando no estuvo el asturiano a su lado. Así, con un punta y un sinfín de jugones por detrás, España se coronó campeona.
Penalti abrelatas
Los chilenos supieron maniatar de maravilla a España durante más de media hora. Los locales no encontraban la forma de hincarles los dientes a los sudamericanos. El choque era espeso, jugado en apenas 30 metros. Apenas había ocasiones. Una internada de Orellana, el ídolo chileno que destrozó con su gol a Argentina, el empeño de Villa, los cambios de orientación de Alonso. Nada más y nada menos porque. la fijación del 7 con el gol es extraordinaria. Lo intenta de todas las formas posibles. Con internadas, con desbordes, con zurdazos desde fuera del área y hasta con balones bombeados lejanísimos para tratar de sorprender a Bravo, uno de esos guardametas que llevan al defensa libre en la sangre. Como España dispone de múltiples alternativas, casi de la nada se fabricó un penalti por derribo a Riera. Lo transformó Villa, que ya suma seis goles en cinco partidos consecutivos y emula a leyendas como Zarra y Kubala.
En la reanudación se produjo el típico carrusel de cambios que desvirtúa este tipo de partidos. Del Bosque utilizó un plan B al poner en liza a Cazorla en lugar de Senna. Sobre el papel, menos corsé, más alegría. Pensaba quizá que los chilenos perderían fuelle y que era el momento de buscarles las cosquillas con el punzante asturiano del Villarreal. Otro apunte en el haber del técnico. Sacó a Torres -así nadie podrá reprocharle que se plegó por completo a los deseos de Benítez- pero retiró a Villa. Mantenía su idea de un punta. Y el ex atlético, que no marcaba desde la final de la Eurocopa, firmó un gol extraordinario. Xavi se la puso y el fuenlabreño hizo un recorte y, muy escorado, la tocó con la zurda al poste más lejano.
Ya con el triunfo encarrilado, era el momento de probar gente nueva y de jugar con dos arietes. A 19 del final, llegó el momento soñado para el gigante Fernando Llorente.
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