Condenado un joven a pagar 15.000 euros a su ex novia por romper su promesa de casarse

La juez cree probado que «incumplió sin causa justificada» su compromiso de llevarla al altar y ahora debe indemnizarla por los gastos asumidos

MANUEL HERRERO
José C.R.. / G. CARRION/AGM/
José C.R.. / G. CARRION/AGM

Incumplir su promesa de matrimonio le va a costar muy caro a un joven murciano. Tan caro como 15.077 euros y 60 céntimos, que es la indemnización que José C.R. deberá abonar a su ex novia, Josefa A.A., según recoge la sentencia dictada por un juzgado de Primera Instancia de la capital de la Región. La resolución judicial establece como probado que José C.R. se había comprometido formalmente con su novia, Josefa A.A., a llevarla al altar; un hecho que el propio demandado había reconocido en su declaración ante la juez. Sin embargo, el joven aseguraba no haber tomado de forma unilateral la decisión de no casarse, y sostenía que se trató de una cuestión aceptada por ambos miembros de la pareja. La magistrada no ha dado credibilidad a este último extremo, en primer lugar porque asegura que los tres amigos citados por el novio como testigos no confirmaron ese extremo. Y en segundo lugar, porque el padre de Josefa ha negado que ambos hubieran acudido a verlo para informarle de su resolución de no contraer matrimonio. En estas circunstancias, considera probado que José «incumplió sin causa justificada» su promesa cierta de matrimonio, y le condena por tanto a indemnizar a su ex novia por los gastos que ella asumió de cara a una convivencia en común. Así, la juez lo condena a abonarle una indemnización de 15.077 euros y 60 céntimos por el desembolso que la chica hizo en adquirir diversos electrodomésticos (1.619 euros), muebles (10.300 euros) y objetos de menaje (3.158,60 euros). No admite, sin embargo, la titular del Juzgado de Primera Instancia, la pretensión de la mujer de que la indemnice también por los gastos que supuestamente asumió en cortinas (2.296,80 euros) y en lámparas (1.980 euros), al no considerar probado que el desembolso por tales conceptos llegó a realizarse íntegramente. La juez llega a señalar, de forma literal, que el incumplimiento de la promesa matrimonial por parte del chico provocó que «la futura vida en común se viera frustrada por esa negativa». No hace un pronunciamiento expreso sobre quién debe pagar las costas del proceso La sentencia puede ser recurrida por ambas partes. El asunto, desvelado hace unos días por La Verdad, causó gran expectación por lo novedoso de la demanda.