«Estoy maravillada y muy feliz con la Orquesta de Murcia»

Pasión Vega canta hoy 'El amor brujo', en la popular Plaza del Cardenal Belluga, durante el Concierto del Día de la Región 2008

ANTONIO ARCO
NATURAL. Pasión Vega, ayer en Murcia, tras terminar de ensayar con la Orquesta de la Región. / G. C. / AGM/
NATURAL. Pasión Vega, ayer en Murcia, tras terminar de ensayar con la Orquesta de la Región. / G. C. / AGM

Si ya es difícil tenerla delante y no piropearla, más difícil aún es no hacerlo cuando canta, cuando convierte cada canción en unos minutos de puro teatro, en una porción de vida, en una lección de elegancia. Sus compañeros de escenario, desde el cantaor Miguel Poveda al maestro Serrat o al incombustible Sabina, se inclinan derrotados ante esta joven señora de la copla, ante esta señora joven que tiene el poder de hacer tiritar los corazones y poner al rojo vivo las mejillas. Es Pasión Vega, que esta noche, a las 22.00 horas, se enfrenta a uno de los retos más estimulantes de su carrera: interpretar El amor brujo, de Falla. Lo hará junto a la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, dirigida por José Miguel Rodilla, en la Plaza del Cardenal Belluga. Protagonizarán un Concierto del Día de la Región 2008 muy especial, con tiempo también para cantar las Danzas fantásticas de Turina, Procuro olvidarte (Manuel Alejandro), Puro teatro (Catalino Curet) y Adoro (Armando Manzanero).

Pasión Vega tiene una extraordinaria facilidad para la risa, igual que la tiene para hacer creíbles las más terribles historias de amor roto. Se lo cantó a Banderas mirándole a los ojos: «...te me apareces en los espejos...» (No sé por qué te quiero); se lo cantó a Miguel Poveda: «...si acaso pasaras por aquí cerca, perdóname el desorden de mi mundo...» (El rumbo de tus pasos); y canta Cómo te extraño, la canción que le regaló Joaquín Sabina y que está dedicada a Camarón, con una perfección abrumadora: «...con qué desgana se hacen las gaditanas tirabuzones...»; o «¿Viva la mala vida, muera la muerte!».

Estos días, en Murcia, está feliz, tomándose el concierto de hoy «como un reto que acepté con una ilusión enorme que, día a día, todavía ha ido creciendo más. Enfrentarte a algo diferente a lo que habitualmente haces te ayuda mucho a superarte. Y el ambiente que se ha creado con los músicos es mágico, muy especial... Tenía muy buenas referencias de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, y ahora he podido comprobar in situ que, sin duda, es una de las mejores de nuestro país. Suena maravillosamente bien, super compacta y con una sensibilidad muy especial; la verdad es que estoy maravillada y muy feliz».

Ponernos barreras

Pasión Vega, que empezó en el mundo de la copla -«un camino que, a priori y científicamente, no parecía para mí, y aquí estoy»-, defiende que «no tenemos que ponernos barreras y, mientras sea posible, debemos intentar permitirnoslo todo; eso sí, desde el respeto y con un sentido. Me gusta hacer cosas diferentes porque creo que estoy en el momento adecuado para aprender muchísimo y para asumir nuevos desafíos».

Sin duda, El amor brujo es el plato fuerte de la noche: «Estoy entregándome al cien por cien. La voy a cantar con muchísimo respeto, hemos hecho una adaptación preciosa y todos estamos muy ilusionados». Para ella, «la música es fundamental». «Mi vida», indica, «es mi profesión; para mí sería muy triste tener que dejar los escenarios, dejar de cantar. No me lo imagino. Cantando vivo mucho cada momento y, también, sufro mucho cada momento; cantando me siento muy viva».

Es difícil que deje de sonreír, es muy fácil que se ruborice, como cuando Antonio Banderas le estampó un ¿ole! abrasador sobre su rostro mientras cantaban juntos: «Ay, y con esa mirada suya tan intensa y esa gracia natural que tiene. Antonio ha sido una de las personas que más me ha gustado conocer, ha sido un honor para mí poder cantar con él».

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