«He ido a buscar los faros marinos, porque los llevo en el inconsciente»

En la sala de Cuadros López presenta 'Ángeles del día y de la noche', una exposición compuesta exclusivamente por barrocas figuras angelicales y faros

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PINTOR. Antonio Pozo. / P. S. G./
PINTOR. Antonio Pozo. / P. S. G.

Muchas personas creen que los ángeles son sus protectores de cada día; y para los navegantes, los faros marinos son singulares guías y referencias que los libran de los peligros. Dispuesto a exponer estas dos facetas, tan distintas y tan distantes entre las singulares especies protectoras de la humanidad, Antonio Pozo, que estudió dibujo en al Escuela de Artes y Oficios, se ha dedicado a recoger, a la orilla del mar, él sabe cuántos faros, y no se ha olvidado de las majestuosas imágenes de ángeles que pueden hallarse en fachadas o interiores de templos, De unos y de otros se compone la exposición que ha inaugurado en la sala de Cuadros López, en Calle San Pedro, 7.

-¿Entiende que la humanidad se encuentra muy desamparada?

-Más allá de lo que yo entienda, lo que sucede es que me ha gustado recoger estos tema en mi pintura. Por eso he pintado las imágenes de esos ángeles tan barrocos, y esos faros, cuyo fin primordial es avisar a los barcos durante la noche de las cercanías de la costa y evitar los accidentes.

-¿Tanto interés tiene en esto?

-Lo que a mí me gusta es dibujar, porque es algo que llevo dentro desde que era pequeño. Cuando quise perfeccionarlo, fui a aprender. Y pintar es un modo de exteriorizar lo que llevo dentro. En cada exposición los temas elegidos pueden ser muy diversos. Aquí son faros y ángeles.

-Si usted tuviese que definir su pintura, ¿qué diría de ella?

-Es muy barroca, muy parecida a todo ese arte barroco que existe en Murcia. Y también es algo que llevo dentro, porque soy murciano y suelo ver este barroquismo, sobre todo en los templos de la capital. Creo que es un modo difícil de exteriorizar las formas artísticas, muy complicado y que lleva mucho trabajo. Es, precisamente, lo que también sucede en mis cuadros. Están muy trabajados para lograr con la mayor perfección lo que contemplo.

-¿Por qué ese afán de encontrar el perfeccionismo?

-Lo que quiero es reproducir los temas que elijo del modo más real posible, aunque sin llegar al hiperrealismo. Quiero que se vea la fuerza de atracción que tiene el barroco. Es lo que me interesa reproducir.

-Pero también el barroco tendrá otras facetas, merecedoras de pintar; y, sobre todo, ¿por qué tantos faros?

-Si le digo la verdad, no lo podría explicar. Es que de siempre me ha gustado verlos y reproducirlos. Quizá de un modo inconsciente, pero me llenan. Puede ser su tipo de arquitectura, y junto a esto la cercanía del mar y la piedra. Yo he ido a buscarlos, porque los llevo en el inconsciente y porque me gusta pintarlos.

-¿Sin miedo a que alguien pueda decir que se trata de una exposición monótona con tanto faro?

-La verdad es que no me preocupa. Yo he pintado lo que me ha apetecido, y de hecho siempre ha gustado pintar ángeles. Pero en otras ocasiones, también he pintado ventanas barrocas. Yo creo que en este mundo de la pintura, cada cual hace lo que siente o lo que cree, lo que sabe... Hay quien solo pinta manchas.Yo es que no sé apartarse del realismo, y nunca me he planteado si podría hacer otro tipo de pintura más suelto.

-¿Cree que puede haberse estancado?

-No, ¿qué va! Sé que a la gente le gusta mi pintura, porque es luminosa y bonita. Lo que me interesa, en primer lugar, es que me emocione yo, y, después, emocionar a la gente. Creo que he conseguido ambas cosas. En mis cuadros lo que se ve es lo que yo siento cuando los pinto. Lógicamente, siempre prefiero reproducir mejor lo que estoy pintando.Hay que ser honrado y reconocer que no toda mis obras acaban con la perfección que uno quiere. Pero, como en todo, poco a poco se va mejorando.

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