«Una facultad de Medicina no es un chiringuito»

A. P. H.
Antonio Campillo./
Antonio Campillo.

Antonio Campillo, miembro del Foro Ciudadano y profesor de filosofía en la UMU, es uno de los portavoces de la constituida ayer Plataforma por una Democracia Universitaria. En ella participan diversas organizaciones sociales, sindicatos y todos los partidos a excepción del PP, que exigirán una comisión de investigación sobre la UCAM en la Asamblea Regional.

-¿Qué motivos llevan a la constitución de esta plataforma?

-Básicamente dos. Por un lado la necesidad de financiación de las Universidades que va a suponer el proceso de Bolonia y la potenciación de la calidad de la enseñanza, que ahora dependen de las Autonomías. Por ello pedimos al Gobierno regional un fuerte compromiso presupuestario con las dos universidades públicas. Por otro lado, pretendemos denunciar toda una serie de irregularidades que se han cometido con la UCAM que dañan la imagen de nuestro sistema universitario.

-¿Qué irregularidades?

-De tipo académico al no supervisar el mínimo de calidad que se exige: al menos un 50% del profesorado doctores y un 60% con certificado de la ANECA. Y sobre todo privilegios concedidos por el ejecutivo autonómico -en subvenciones, cesión de terrenos uso de instalaciones públicas- que van en detrimento de las universidades públicas.

-¿Por qué, tras años de funcionamiento de la UCAM, su pretensión de impartir Medicina ha desatado estas críticas?

-El caso de Medicina es uno entre otros muchos que denunciamos. Pero es especialmente escandaloso. Que la facultad pública tenga numerus clausus por déficit financiero; que se estrangule a los centros públicos mientras se financia los privados no tiene nombre. La obligación palmaria del Gobierno regional es con la universidad pública. Una facultad de Medicina no se improvisa, no es un chiringuito.

-¿Rechazan a la UCAM por católica?

-No es relevante que sea católica. El problema es que sea propiedad de un señor particular bajo el paraguas de su denominación católica.