El sepelio de Jaime de la Cierva Gómez-Acebo se celebró ayer de forma íntima

M. DE LA VIEJA
FUNERAL. Ana de la Cierva, hermana del fallecido, y su viuda, Blanca Alvear, ayer mañana, en el tanatorio Arco Iris. / VICENTE VICENS/AGM/
FUNERAL. Ana de la Cierva, hermana del fallecido, y su viuda, Blanca Alvear, ayer mañana, en el tanatorio Arco Iris. / VICENTE VICENS/AGM

Los restos mortales de Jaime de la Cierva Gómez-Acebo recibieron cristiana sepultura ayer, en el cementerio de Nuestro Padre Jesús, tras una misa de corpore insepulto que se celebró en el Tanatorio de Jesús, al que asistieron sus familiares y amigos más allegados.

Mucha gente echó de menos una representación de la Comunidad o del municipio, ya que el fallecido era hijo del ilustre murciano Juan de la Cierva Codorniu, ingeniero y constructor aeronáutico, al que se debe el invento del autogiro, y nieto del político y juriconsulto murciano Juan de la Cierva y Peñafiel, de brillante recuerdo.

Jaime de la Cierva Gómez-Acebo ostentaba el título de conde de la Cierva, que le fue concedido a su padre en 1954 a título póstumo, ya que el fallecimiento del inventor del autogiro se produjo en 1939.

El sepelio estuvo presidido por su viuda, Blanca Alvear Soto, condesa de la Cierva, y por sus hijos. Faltó Cristina, la menor de los hermanos de la Cierva Alvear, por la coincidencia de que pocas horas después del fallecimiento de su padre, alumbró al primero de sus hijos, un varón que recibirá el nombre de Fernando Casas de la Cierva. Los Orellana, consuegros del fallecido, vinieron expresamente desde Madrid para asistir al entierro. También estuvo el presidente del Cabildo Superior de Cofradías, Antonio Ayuso; Enrique Carmona, comisario del Santo Sepulcro y yerno del difunto.

Desde Santander vino Ana María de la Cierva Gómez-Acebo, única superviviente de los siete hermanos que fueron. Asistieron numerosos sobrinos entre ellos los de la Cierva-Lacalle y su cuñada María Luisa Bento.

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