Una tabaquera pagó un estudio para la detección precoz del cáncer de pulmón

ARACELI ACOSTA

En octubre de 2006 la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine publicó un estudio internacional donde se demostraba que la detección precoz del cáncer de pulmón con un TAC (escáner) es posible y, además, salva vidas. Un trabajo que sacudió al mundo de la oncología por lo que suponía un diagnóstico precoz de la enfermedad y del que ahora se sabe que estuvo financiado por una compañía tabaquera estadounidense.

Aunque la letra pequeña al final de ese estudio indicaba que parte del estudio había sido posible gracias a la financiación de una poco conocida fundación -la Fundación para el Cáncer de Pulmón: Detección Precoz, Prevención y Tratamiento, curioso nombre que parece puesto ad hoc-, ha tenido que ser una investigación de The New York Times la que desvele que esa fundación era sostenida en su totalidad -con una dotación de 3,6 millones de dólares- por la empresa matriz del Grupo Liggett, Vector, que fabrica cigarrillos bajo cinco marcas (Liggett Select, Eve, Grand Prix, Quest y Pyramid).

Tras conocerse esta nueva situación, Jeffrey M. Drazen, editor jefe de la revista médica, expresaba su sorpresa: «En los siete años que llevo aquí, no hemos publicado nada financiado por una tabaquera».

Y es que desde que hace unos años se agudizara la guerra contra el tabaco, las tabaqueras se han visto tan presionadas por una mengua del negocio que han respondido con todas las armas posibles, desde la rebaja del precio de sus productos hasta financiar estudios que cuestionen el humo del tabaco.

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