«La sanidad de Murcia es de las peor valoradas»

ANTONIO PÉREZ
FIRME. Carmen Ortiz, la semana pasasa, en Murcia. J. LÓPEZ / AGM/
FIRME. Carmen Ortiz, la semana pasasa, en Murcia. J. LÓPEZ / AGM

A todos nos gusta el genial doctor House y sus ilimitados medios técnicos y humanos para salvar pacientes, pero, ¿quién paga toda la tecnología punta y las horas extras de sus ayudantes, y quién tiene acceso a sus bordes cuidados? La sanidad no televisiva se enfrenta hoy día al dilema de unos costes crecientes y un presupuesto menguante. En favor de la asistencia universal, la presidenta de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública, Carmen Ortiz, ofreció hace unos días una conferencia en Murcia.

-¿Cuándo nace la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública?

-Hace 25 años, para exigir la necesidad de una sanidad pública universal y gratuita para todos los ciudadanos. Ese objetivo se consiguió con el sistema sacional de salud de Ernest Lluch, ministro del primer Gobierno socialista, pero inmediatamente después comenzó a cuestionarse su viabilidad debido a la extensión de las ideas liberales en Europa hasta el punto de que hoy sufre brutales ataques.

-¿Asistimos a un proceso de privatización de la sanidad?

-Sí. Las formas pseudo-privatizadoras se están extendiendo en la sanidad española.

-¿Qué formas?

-Por un lado, se separa la financiación pública, mediante impuestos, de la provisión, que puede ser pública o privada. Y existen diferentes fórmulas de gestión: empresas públicas, fundaciones como los hospitales de Alzira (Valencia) y Valdemoro (Madrid), o iniciativa privada que construye y gestiona hospitales como los siete que va a financiar la Comunidad de Madrid. Además de múltiples conciertos con la sanidad privada y externalizaciones de servicios.

-¿Cada autonomía apuesta por su forma de gestionar la sanidad?

-Sí, desde que en 2001 se completaron las transferencias, el Gobierno central tiene muy pocas competencias. Así, no tiene nada que ver la línea que está siguiendo el Gobierno de Extremadura con los de Madrid y Valencia.

-¿Que la provisión de los servicios sea pública o privada, afecta a su calidad?

-Evidentemente. En los estudios que se realizan sobre los índices de satisfacción, años tras año, repiten posiciones de cola Madrid, Valencia y Murcia, y se aprecia una relación directa con el dinero que se invierte.

-Pero se quejan los profesionales de la sanidad, no los usuarios.

-La gente no advierte la privatización de la sanidad pero sí que valora mucho mejor la sanidad pública. Los profesionales sí lo notamos porque los contratos son peores, más precarios y tienen más carga de trabajo.

-Desde la perspectiva económica, ¿son más rentables las nuevas fórmulas de gestión?

-Yo creo que no. La prueba está en que en EE UU, donde se gasta muchísimo dinero en sanidad, hay 48 millones de personas sin cobertura. Las empresas que gestionan la sanidad no lo hacen por altruismo y si recortan los costes es porque empeoran el servicio. No es verdad que la sanidad pública no sea viable, es una excusa para desmantelarla.

-En cualquier caso, es un argumento que se está imponiendo de forma paralela en toda Europa.

-Sí, como consecuencia del avance de la globalización neoliberal que nos invade desde los gobiernos de Thatcher en el Reino Unido, que iniciaron la desmantelación del Estado del Bienestar.

-¿La asistencia universal está también amenazada?

-De momento no. Pero cada vez se habla más de formas de co-pago. Si el sistema de sanidad público pierde calidad, lo abandonarán las clases medias y quedará para la beneficencia.

-Relacionado con el coste de la sanidad están los medicamentos. ¿No es absurdo que la Seguridad Social pague marcas en lugar de genéricos?

-Sí. Pero el consumo de genéricos está aumentando y se está reduciendo el coste farmacéutico.

-¿Quién pone más en peligro la viabilidad del sistema sanitario, la inmigración ilegal o el turismo residencial de extranjeros?

-En tanto que una parte de la sanidad se paga con impuestos indirectos, cualquier persona que pisa el país y consume está colaborando con la financiación del sistema.