Aznar: «Lo que queda de la izquierda es bien poco y malo»

El ex presidente del Gobierno aboga en Murcia por la «reconstitución de España, porque en ello nos jugamos la libertad y la democracia»

J. M. A.
CONFERENCIANTE. Aznar saluda a varios niños a su llegada al Colegio                    San Buenaventura, en Murcia. / GUILLERMO CARRIÓN/AGM/
CONFERENCIANTE. Aznar saluda a varios niños a su llegada al Colegio San Buenaventura, en Murcia. / GUILLERMO CARRIÓN/AGM

El ex presidente del Gobierno de España José María Aznar arremetió ayer con dureza contra la izquierda española, si es que aún queda alguna, porque para el antiguo mandatario del PP «lo que queda es bien poco y malo».

Aznar visitó Murcia para promocionar su último libro, Cartas a un joven español, y firmar ejemplares en El Corte Inglés, pero antes tuvo la oportunidad de hablar personalmente a numerosos jóvenes, similares al destinatario de sus misivas. Fue en el Colegio de San Buenaventura, de los Padres Capuchinos, con motivo del bicentenario del centro, y ante una nutrida audiencia compuesta por alumnos, padres y profesores.

Se trataba de la primera conferencia que Aznar ofrecía desde que abandonó el palacio de La Moncloa, en el año 2004, según reconoció el mismo, y no decepcionó, a juzgar por los numerosos aplausos y ovaciones que despertó entre los asistentes.

Defendió la integridad de la nación española y se mostró disconforme con los «que se dedican a descubrir cada día una nación nueva, porque en España no hay más que una nación, que se llama España». Una nación con «una pluralidad enriquecedora», pero única, en opinión del ex presidente, que subrayó que con sus palabras expresaba «opiniones personales».

Al finalizar la conferencia se abrió un turno de preguntas, y una estudiante inquirió si algún día podría llevar una pulsera con los colores de la bandera de España sin que la llamaran «facha» o encasillaran en un determinado partido.

«Hay un complejo entre los de este lado -respondió moviendo el brazo izquierdo- porque no creen mucho en España. Los que antes eran internacionalistas y ahora son nacionalistas. La izquierda tiene un problema ideológico desde que derrumbaron el muro de Berlín, y los viejos internacionalistas se han vuelto nacionalistas».

«Quien nos iba a decir -añadió- que la izquierda que tanto hablaba de solidaridad es la que ahora nos dice que el agua no se puede llevar de un lado a otro, que las rentas no se pueden redistribuir de las comunidades ricas a las pobres. Esto es lo que queda de la izquierda, bien poco y malo».

Indicó que «parece poco progre defender España», censuró «la manipulación histórica de los que se inventan historias, naciones y memorias históricas» y calificó de «inconcebible que en España haya dificultades para hablar español por motivos políticos», por lo que abogó por «la reconstitución de España, ya que en ello nos jugamos la libertad y la democracia».