El encarecimiento continuado de los alimentos reduce el poder de compra de los europeos

Se esperan incrementos del 10% hasta finales de año en el yogur, el queso o en los cereales del desayuno, y de hasta el 30% en los aceites vegetales

COLPISA
SUBIDAS. Un empleado coloca envases de leche en las estanterías de un supermercado. / M. ATRO./
SUBIDAS. Un empleado coloca envases de leche en las estanterías de un supermercado. / M. ATRO.

Los consumidores europeos se enfrentan desde hace algunos meses a un aumento de los precios de los alimentos como la leche y la mantequilla que ahora se trasladará al yogur, el queso o aceite vegetal, y que los industriales justifican en el costo de los materias primas agrícolas.

«El precio de la leche, la mantequilla y las pastas ya aumentó entre 20 y 25%. Ahora el impacto se va a hacer sentir en los productos derivados, como el yogur, el queso o los cereales del desayuno, con un alza esperada de 10% hacia fin de año», advirtió el director comercial de la cadena belga de supermercados Colruyit, Jean-Pierre Roelands. «Para los aceites vegetales, el alza será todavía más pronunciada. Esperamos una progresión de hasta 30% entre noviembre y diciembre», añadió.

La causa de este fenómeno es la explosión de los precios de la materias primas agrícolas, provocada por el crecimiento de la demanda en los países emergentes, malas cosechas debidas al clima y el boom de los biocarburantes.

En noviembre, el gigante francés Danone va a proceder a un alza media de sus tarifas a los distribuidores del 10,5% en su mercado nacional. La justifica en que el precio de la leche aumentó 30% en un año por la subida de los piensos para nutrir al ganado.

La misma situación se registra en el número dos europeo del queso, Lactalis, que aumentará sus precios entre 15% y 17% a partir de diciembre. «La materia prima tiene una fuerte influencia en el precio final. En el caso del queso emmenthal, la leche representa el 80% del costo de producción», se justificó su presidente, Michel Léonard.

Impacto en el IPC

A su vez, esta progresión de los precios alimenticios es claramente visible en el índice global de la inflación en Europa y repercute en el poder de compra de los consumidores.. En Italia, el precio del pan subió 7,3% en un año, y el de las patas, plato nacional por excelencia, 4,5%.

Allí, la Federación de las Industrias Agroalimentarias (Federalimentare) advirtió que «las alzas no han terminado todavía» y apostó por una subida del 2,4% para los precios de los alimentos hasta fin de año, es decir «un aumento de 60 euros para una familia de cuatro personas», según asegura su presidente Giandomenico Auricchio.

En realidad, relativiza Sylvain Broyer, economista del banco Natixis, los alimentos transformados representan sólo el 12% de la canasta de bienes consumidos anualmente por los hogares europeos. Sin embargo, «eso basta para que surja el sentimiento de inflación en los hogares ya que el consumidor es particularmente sensible a la variación del precio de sus compras de todos los días», precisó.

Del lado de la Federación Europea de Comercio Minorista y Mayorista (Eurocomercio), su secretario general, Xavier Durieu, señaló que se está asistiendo a un «reequilibramiento» tras varias décadas de precios alimenticios poco elevados.

Pero el argumento no convence a los consumidores, que sospechan que los industriales del sector aprovechan el alza de las materias primas para aumentar en forma exagerada sus márgenes de ganancia.