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Una señora encina

La enorme carrasca llama la atención entre los almendros./
La enorme carrasca llama la atención entre los almendros.

Una de las carrascas más grandes de la Región sobrevive en la árida Sierra de Almenara

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZLorca

Un enorme aparato vegetal, un apabullante artefacto arbóreo, un árbol tremebundo. En definitiva: una señora encina, seguramente una de las más grandes de la Región, que llama la atención en medio de un bancal de almendros en la árida Sierra de Almenara.

La importancia de este árbol radica no sólo en su imponente hermosura, sino en su condición de testigo o último mohicano de una época seguramente más fría y más húmeda –¿cambio climático, qué cambio climático?– en que las carrascas también eran protagonistas en la cubierta vegetal de estas sierras.

Jaula de aclimatación de perdices, bajo el árbol.
Jaula de aclimatación de perdices, bajo el árbol.

La necesidad de ganar terreno cultivable al monte –para plantar almendros, fundamentalmente–, las repoblaciones indiscriminadas con pinos y quizá un descenso de las lluvias redujeron en la práctica las encinas a su modalidad arbustiva: la coscoja.

La encina de La Almenara está dentro de la finca Casa Cano, en Lorca, casi en la línea fronteriza con Águilas. Se trata de una propiedad particular, aunque tanto los propietarios de la finca como los encargados de trabajar la tierra y cuidar el ganado son de una amabilidad extrema y permiten el paso a los excursionistas que pasan por la casa camino del Talayón, la cumbre de la Almenara con sus 881 metros de altura.

Casa Cano, desde la senda que lleva al Talayón. Al fondo, en el centro, la casa. A la izquierda, la encina.
Casa Cano, desde la senda que lleva al Talayón. Al fondo, en el centro, la casa. A la izquierda, la encina.

De hecho, la finca colabora con la conservación de los valores naturales de la sierra mediante un convenio con la Fundación Global Nature. Es más: bajo la generosa copa de la encina nos encontraremos con una jaula de aclimatación de perdices, fundamentales para garantizar la supervivencia del águila perdiera.

Para llegar a la encina hay que pasar por la vivienda de la finca y tomar un camino que baja hacia los bancales de almendros. Impresiona estar bajo un árbol de tal magnitud, de cuatro grandes brazos y más de cuatro metros de perímetro. Hay otras dos encinas, aunque no tan grandes, en la cara norte del Talayón, un rincón secreto dentro del pequeño mundo perdido que es la desconocida Almenara.

La excursión

Dónde:
Finca Casa Cano (Sierra de Almenara, Lorca).
Dificultad:
Baja.
Cómo llegar:
Desde Águilas o Lorca, por la autovía del Mediterráneo hasta la salida de Mazarrón. A 4 km. se coge a la izquierda el desvío de Campo López, y en 7,5 km. más se deja el coche junto a la entrada de la finca Casa Cano.
Cartografía:
Mapa 975 de Puerto Lumbreras en 1:50.000 (IGN).
Cobertura de móvil:
Buena.

Temas

Lorca