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Una nube negra con alas

Un excursionista observa la lámina de agua del pantano de Alfonso XIII desde un montículo./
Un excursionista observa la lámina de agua del pantano de Alfonso XIII desde un montículo.
Noroeste y Río Mula

Cientos de cormoranes regresan cada tarde al pantano de Alfonso XIII para descansar

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZCalasparra

Una nube de cormoranes cae cada tarde sobre el pantano de Alfonso XIII.

Las aparatosas aves acuáticas llegan desde el Segura, desde el Argos, incluso desde el Alhárabe, después de una esforzada jornada de pesca en los cauces de estos ríos, que sobrevuelan a ras de agua como aviones de combate atentos a cualquier pez que se mueva cerca de la superficie.

El embalse del río Quípar -que inauguró el abuelo del rey Juan Carlos I en 1918- es el dormidero predilecto de los cormoranes que pescan en los cursos fluviales del Noroeste, aunque observar a estos espectaculares pajarracos no es el único aliciente para conocer este ecosistema húmedo donde anidan las garzas reales y se zambulle el colorido martín pescador.

Cañón del Quípar, que se abre tras la presa del embalse, y que desagua en el Segura a la altura de Almadenes.
Cañón del Quípar, que se abre tras la presa del embalse, y que desagua en el Segura a la altura de Almadenes.

Podemos dejar el coche junto a las casas del pantano y saludar, si nos lo encontramos, al guarda del embalse, Paco Puente, que nos informará con amabilidad sobre cualquier duda que podamos plantearle.

Lo mejor es dejar el asfalto en cuanto nos encontremos con la primera pista de tierra, que baja hasta la orilla.

Las sendas de pescadores nos conducen por las riberas de la masa de agua, abrigadas por carrizos donde se cobijan las anátidas.

Cormorán grande.
Cormorán grande.

En ocasiones se hace difícil progresar a lo largo de la ribera a causa del barro y la vegetación, por lo que conviene cortar el camino a través de las lomas; así también tendremos una mejor perspectiva del entorno y podremos divisar a lo lejos las aves acuáticas.

En una primera aproximación a este espacio natural estaría bien llegar hasta el bosquete de tarays donde crían las garzas reales.

Quien se vea con fuerzas puede intentar la vuelta completa al pantano, pero ya sabe que le esperan 18 kilómetros y no menos de cinco horas de marcha.

La excursión

Dónde:
Pantano de Alfonso XIII (Calasparra).
Dificultad:
Baja.
Cómo llegar:
Desde Murcia, por la autovía del Noroeste. Después de pasar Mula hay que tomar el salida de Cieza-Calasparra. Una vez en esta carretera, hay que ir atento para desviarnos a la izquierda en dirección a Calasparra por el Campo de Cajitán. Siete kilómetros antes de llegar al núcleo urbano de Calasparra, un desvío a la derecha nos conduce al pantano en 8 km.
Cartografía:
Mapa 890-IV de Almadenes en escala 1:25.000 (Instituto Geográfico Nacional).
Cobertura de móvil:
Escasa.

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