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Con la vida silvestre no se comercia

Un primate incautado en una operación contra el tráfico de animales silvestres./LV
Un primate incautado en una operación contra el tráfico de animales silvestres. / LV

El Gobierno aprueba un plan de lucha contra el tráfico ilegal de animales y el furtivismo

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

El tráfico de animales es una de las actividades ilegales más rentables. Un flujo criminal constante que no solo supone el maltrato de numerosas especies, sobre todo exóticas, sino que debilita e incluso termina erradicando poblaciones enteras. España se ha posicionado de forma clara contra estos delitos mediante un plan de acción contra el tráfico y el furtivismo internacional de especies silvestres, una iniciativa aprobada el viernes pasado en el Consejo de Ministros que incluye 26 medidas que se aplicarán hasta 2020 en el territorio nacional y también en origen, mediante acuerdos de cooperación. Según el ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, se trata de un proyecto "pionero" en Europa para "mejorar la conservación" de especies de fauna y flora amenazadas.

Esta estrategia legal cuenta con la participación de cuatro ministerios (Asuntos Exteriores y Cooperación; Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente; Economía, Industria y Competitividad; Hacienda y Función Pública), la Guardia Civil y la Fiscalía General del Estado. El objetivo es frenar un comercio ilícito que mueve entre 8.000 y 20.000 millones de euros (aunque es muy difícil cuantificar las cifras concretas) y que afecta a numerosas especies protegidas, como elefantes, rinocerontes, corales, tigres y primates, incluidos los grandes simios.

Las tres líneas de acción

1. Prevención del tráfico ilegal y el furtivismo internacional de especies silvestres. Actuaciones en origen implicando a las administraciones públicas y a la sociedad civil.

2. Aplicación y cumplimiento más efectivo de las normas existentes para atacar con mayor eficacia las actividades ilegales.

3. Refuerzo de la asociación mundial de países de origen, consumo y tránsito contra el tráfico ilegal y furtivismo internacional de especies silvestres.

Que el Gobierno tome la iniciativa contra el tráfico ilegal de especies es coherente: España es un punto caliente y la puerta de entrada a Europa de gran parte de este comercio vergonzante procedente de África y América. Tanto los científicos como la administración coinciden en que el expolio continuado de reptiles, aves y pequeños simios genera un efecto "desastroso" sobre la biodiversidad y amenaza la supervivencia de varias especies. Además del impacto “muy negativo” sobre el potencial de desarrollo económico en algunas regiones de África, informa Europa Press.

Las diez medidas principales

1. Mejora de las condiciones de vida y de la gestión de los conflictos con la fauna silvestre por las comunidades locales en los países de origen.

2. Refuerzo de la inspección transfronteriza y de la persecución de actividades ilegales.

3. Reducción de la oferta y la demanda con campañas de sensibilización y con medidas más restrictivas para el comercio de productos como el marfil de elefante, ejemplares vivos o carnes exóticas.

4. Implicación de las comunidades locales en la conservación de la vida silvestre, de modo que obtengan más beneficios por ello (programas de caza certificada con buenas prácticas, asistencia en la lucha contra el furtivismo, prevención de daños a las economías locales por parte de las especies...).

5. Implicación activa de los sectores empresariales, desde los que participan en el tráfico y comercio de vida silvestre o usan productos de especies silvestres hasta los que prestan servicios para el comercio.

6. Medidas bilaterales y multilaterales para acabar con la corrupción.

7. Creación de la Oficina Central Nacional de análisis de información sobre actividades ilícitas medioambientales en la estructura del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona).

8. Formación de especialistas en lucha contra el crimen organizado, ciberdelincuencia y blanqueo de capitales.

9. Formación y capacitación de las guarderías y los equipos de gestión de parques, reservas y áreas comunitarias. También mayor control sobre las concesiones de caza certificadas en colaboración con los técnicos de Parques Nacionales. Dotación de medios de vigilancia con vehículos, cámaras, cercados, etc.

10. Implicación del sector cinegético, al que se concienciará en la necesidad de buenas prácticas tanto en la caza como en el traslado de trofeos.

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