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Un tesoro bajo la arena de Calblanque

El nido de tortuga boba de Calblanque, esta semana, custodiado al anochecer por voluntarios. / Asociación Calblanque
El nido de tortuga boba de Calblanque, esta semana, custodiado al anochecer por voluntarios. / Asociación Calblanque

Agentes medioambientales y decenas de voluntarios se turnarán día y noche durante dos meses en una playa del parque regional para custodiar el histórico nido de tortuga boba. Cuando nazcan, las crías se trasladarán al Centro de Fauna, donde estarán un año para aumentar sus posibilidades de supervivencia

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Bajo la arena de una playa de Calblanque, más o menos a un metro de profundidad, late un tesoro de valor incalculable: los huevos depositados durante la madrugada del domingo pasado por una tortuga boba. El primer anidamiento de un ejemplar de 'Caretta caretta' en el litoral de la Región desde hace más de un siglo, cuando se documentó una puesta de esta especie ahora amenazada en La Manga. Una conquista histórica por parte de este reptil que aporta un gran valor añadido al espacio protegido del litoral cartagenero, aunque también confirma una situación preocupante: si las tortugas bobas vienen al Mediterráneo para criar es por culpa del cambio climático. Así que la costa española se ha convertido, por tanto, en un refugio que puede ser clave para su supervivencia.

El animal marino, después de varios intentos durante los días anteriores, buscó la tranquilidad de Cala Arturo para desovar antes de volver al agua en la oscuridad de la noche. Allí depositó 69 huevos en un ritual impreso en su código genético que, si todo sale bien, traerá a sus descendientes de regreso a Calblanque para criar dentro de un tiempo, cuando alcancen la madurez sexual, seguramente no antes de veinte años.

Pero el nido no está solo. No puede estarlo, es demasiado importante: hasta el momento en que nazcan las pequeñas tortugas, más o menos a finales de septiembre, estará vigilado durante las 24 horas. De nueve de la mañana a nueve de la noche por agentes medioambientales y personal del parque regional, y en horario nocturno por voluntarios de diferentes asociaciones vecinales y ecologistas.

Los vigilantes temen más a depredadores como zorros y jabalíes que a los curiosos

El cambio climático ha provocado que las tortugas bobas críen ahora en el Mediterráneo español

Los primeros días han transcurrido tranquilos, informan a 'La Verdad' fuentes del dispositivo de control, con los vigilantes más preocupados por mantener alejados a posibles depredadores, como zorros y jabalíes, que a curiosos.

Las guardias nocturnas se realizan en equipos de dos personas, según Medio Ambiente, una presencia «más que suficiente» para garantizar la seguridad de la nidada, que está geolocalizada y balizada en un amplio perímetro. La Asociación de Vecinos Cobaticas-La Jordana, Asociación Calblanque, ANSE y Procabo, bajo la supervisión de la Consejería, están coordinando estas vigilias de voluntarios. Un batallón de amantes de la naturaleza que, de forma altruista, colaboran desde hace dos años en la campaña 'Caretta a la vista', en la que también participan los ayuntamientos costeros.

Gracias a un 'entrenamiento' de dos años, y después de muchas jornadas de vigilancia en las playas y de formación técnica por parte de todos los implicados, los huevos están seguros desde el primer momento, cuando un miembro de la campaña de detección de anidamientos alertó de signos inequívocos del desove. Por la tarde, el investigador de la Universidad de Valencia Jesús Tomás, uno de los principales expertos españoles en tortugas bobas, prospectó la arena y confirmó que la puesta había sido exitosa. Inmediatamente después, los huevos se traslocaron varios metros atrás, a la misma profundidad y en idéntica disposición, porque el nido original estaba muy cerca del agua y corría peligro.

El protocolo funcionó como un reloj y el dispositivo de vigilancia durante las 24 horas del día ya está organizado, pero aún falta tomar una decisión: qué hacer cuando eclosionen los 66 huevos -tres se trasladaron al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Valle (CRFS) para su incubación controlada-.

Según el Gobierno regional, las pequeñas tortugas serán trasladadas al CRFS, donde permanecerán durante un año, controladas y monitorizadas, antes de ser liberadas en el mar. Este paso intermedio es básico para aumentar sus posibilidades de supervivencia, puesto que recién nacidas son una presa fácil para depredadores. Según algunos estudios, solo una tortuga boba de cada mil nacidas llega a adulta.

Seguimiento vía satélite a hembras reproductoras

El Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) ha impulsado una serie de medidas para garantizar la protección de las tortugas marinas y promover las anidaciones en el litoral español, un fenómeno que se inició en el año 2001 en Vera (Almería) y que desde entonces se viene repitiendo en arenales de la Comunidad Valenciana y Cataluña y, este mismo verano, por primera vez en Baleares (Ibiza) y la Región de Murcia, donde, además del nido de Calblanque, esta semana se ha producido un intento en La Manga.

Debido a los efectos del cambio climático, la distribución de las anidaciones de 'Caretta caretta' se ha desplazado y ahora incluye también las costas del Mediterráneo occidental -italianas, francesas y españolas-. Esta especie es altamente migratoria y está catalogada como 'vulnerable' en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. «Una gestión adecuada y rápida, que favorezca su asentamiento en la costa mediterránea, es fundamental para garantizar su conservación», señalan fuentes del Ministerio. Por ello, se han puesto en marcha nuevas medidas de actuación en el marco del proyecto Life Intemares, coordinado por la Fundación Biodiversidad.

Durante esta temporada se va a marcar para su seguimiento vía satélite a las hembras reproductoras que lleguen a las costas españolas, «para estudiar su comportamiento y facilitar la detección de sus nidos. Las tortugas marinas suelen desovar en las playas donde nacieron, por lo que el éxito de su nacimiento determinará que vuelvan a nuestras costas a realizar la puesta», recuerda el Gobierno en un comunicado.

Según los expertos, el número de nidos en el litoral mediterráneo español es mayor del que se conoce, por lo que es necesario tomar medidas que contribuyan a su localización y garanticen su supervivencia.

Otra de las iniciativas impulsadas por el Miteco consiste en analizar las características ambientales de las playas elegidas para el desove y determinar aquellas que serían más idóneas para, en su caso, trasladar allí los nidos ubicados en calas que no sean aptas.

La presión humana que existe en las playas españolas es uno de los principales riesgos para estos nidos, por lo que la colaboración ciudadana es fundamental. Ante la localización de algún nido o ejemplar de tortuga marina, se debe avisar al 112.