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El secreto mejor guardado del Segura

Barbo del sur. / Juan M. Franco Galera
Barbo del sur. / Juan M. Franco Galera

Dos guías recogen la diversidad de peces en los ríos y arroyos de la cuenca y las casi cincuenta especies de libélulas de la Región

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

«Desde la poza de Pontones a la desembocadura en Guardamar, hay un camino hecho por el agua y el tiempo que merece la pena conocer y descubrir», escribe el investigador del Instituto Español de Oceanografía Julio Mas en el prólogo de la 'Guía de peces dulceacuícolas de la cuenca del Segura'. Conocer y descubrir, por ejemplo, las diecisiete especies de peces que nadan en los ríos, arroyos, humedales y embalses de la demarcación hidrográfica del Sureste, y sobre todo sus circunstancias.

Porque no es lo mismo un doméstico y familiar barbo del sur, la especie local por excelencia del Segura, que una extraña -en todos los sentidos- percasol. La enseñanza principal de este manual -que se presentó ayer en Murcia, editado por la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE)- es que las especies autóctonas son minoría frente a las foráneas. Cinco -anguila, barbo del sur, cacho, trucha común y fartet- frente a doce -trucha arcoiris, gobio, boga del Tajo, alburno, carpa común, carpín, colmilleja, lucio, black bass, percasol, lucioperca y gambusia-. De estas doce, tres son nativas de otras cuencas de la península y nueve son exóticas invasoras.

Y lo peor es que la fauna acuática propia del Segura está retrocediendo -e incluso desapareciendo- frente al avance de peces que han entrado a la cuenca a través del trasvase del Tajo o bien liberados directamente para ser pescados, como advierte el profesor de la Universidad de Murcia Francisco José Oliva Paterna, autor de la guía junto a otros investigadores del Departamento de Zoología y Antropología Física de la UMU.

Las especies de peces propias del río son minoría frente a las introducidas o invasoras: cinco frente a doce

Solo el barbo del sur se muestra mínimamente adaptado a una situación de extrema competencia, aunque varias de sus poblaciones se encuentran en un estado de conservación «muy preocupante», según Oliva. «El resto de especies nativas de la cuenca muestran un estado precario de conservación y un riesgo muy alto de extinción», señala.

La guía de peces del Segura, que cuenta con fichas sencillas y prácticas de cada una de las diecisiete especies, es también una invitación a reflexionar sobre el frágil estado de un ecosistema que aún alberga una importante biodiversidad.

El 'Atlas de odonatos de la Región de Murcia', igualmente editado por ANSE, recoge la presencia de 48 especies de libélulas gracias a un «importante esfuerzo de ciencia ciudadana», explica a 'La Verdad' el biólogo Jorge Sánchez, uno de sus autores. Muchas de ellas se localizan en el corredor fluvial del río Segura, pero otras han retrocedido hasta zonas altas de la cuenca, en arroyos del Noroeste, dejando paso a otras que, procedentes de África, están colonizando el sur de Europa. Un «bioindicador más que evidente», según Jorge Sánchez, del avance del cambio climático.

Ambas guías, fruto de una iniciativa de custodia fluvial continuadora del proyecto Life Riverlink, pueden descargarse gratis en la web de ANSE (www.asociacionanse.org).

 

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