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Replantan por segunda vez las playas arrasadas en Calnegre

Voluntarios de Anse y Naturactúa, ayer, durante la plantación en la playa del Siscal./ANSE
Voluntarios de Anse y Naturactúa, ayer, durante la plantación en la playa del Siscal. / ANSE

Anse y Naturactúa regeneran los arenales roturados y exigen a Medio Ambiente que frene la «impunidad» en el parque regional

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Sigue la lucha en el Parque Regional de Cabo Cope-Calnegre, en esta ocasión con una actuación de regeneración ambiental para restaurar los daños en la vegetación protegida producidos por dos actos vandálicos: el de finales de marzo, cuando un tractor roturó a conciencia la flora que crece en los arenales de tres playas del sector lorquino del espacio protegido, y el de hace dos semanas, que supuso el arranque de los arbustos autóctonos replantados por la Consejería de Medio Ambiente. Todo un desafío a la Administración regional que ha tenido respuesta este miércoles con la plantación de doscientos ejemplares de grama de arena por parte de doce voluntarios de la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) y Naturactúa Lorca.

Esta vegetación, procedente del vivero de Anse, ha sido plantada en las playas de Calnegre y Siscal con la autorización de la Dirección General de Medio Natural. La grama ('Elymus farctus') es una planta herbácea adaptada a las condiciones de aridez de la costa regional, y que además tiene la capacidad de retener la arena.

Los últimos ataques al parque han acabado con numerosos ejemplares de catorce especies de flora, cuatro de ellas protegidas –salado, cornical, cambrón y lechuga de mar– en una hectárea de superficie que alberga tres hábitats de interés comunitario: vegetación anual sobre desechos marinos acumulados, dunas móviles embrionarias y dunas marinas con céspedes de Malcolmietalia.

Buscando a los autores

La Fiscalía y el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) están tratando de identificar a los autores de un presunto delito de alteración de hábitats con afección a especies de flora protegida, que la Brigada de Investigación de Delitos Ambientales de la Comunidad Autónoma (Brida) relaciona con la «campaña» de oposición vecinal en Ramonete, Puntas de Calnegre y Marina de Cope al dispositivo de control de accesos a las calas que se puso en marcha el verano pasado.

Replantación en la playa de Calnegre.
Replantación en la playa de Calnegre. / ANSE

Anse y Naturactúa exigen a la Comunidad Autónoma en un comunicado conjunto que termine con la «impunidad» de quienes están saboteando las medidas de control que tímidamente comienzan a desarrollarse en el espacio protegido. «La destrucción de infraestructuras que limitaban el acceso de vehículos a las playas el pasado verano quedó igualmente impune, y los Ayuntamientos de Lorca y Águilas han contribuido a transmitir ese mensaje de impunidad con su apoyo a la reducción del espacio protegido a favor de la agricultura superintensiva en 2018», recuerdan.

Las organizaciones ecologistas piden al Gobierno regional, a los ayuntamientos de Águilas y Lorca y al Ministerio que «apoyen el mantenimiento y conservación de las plantaciones y la recuperación natural de los arenales roturados en Calnegre, situados en todos los casos dentro del Dominio Público Marítimo Terrestre, mediante su señalización y vigilancia. Deben reponerse también –añaden– los bolardos y señalizaciones sobre control de accesos e información ambiental en las playas de la Marina de Cope».

Los ecologistas lamentan dos décadas de abandono

La Asociación de Naturalistas del Sureste y Naturactúa responsabilizan a las «políticas de los diferentes gobiernos regionales de las dos últimas décadas» del rechazo a la conservación de la costa de Calnegre-Cope por una parte de la población local, que podría tener «facilidades de acceso a las playas próximas a sus viviendas, como ocurre en Calblanque», opinan.

«La reducción de la superficie del parque regional para el desarrollo urbanístico de Marina de Cope, la aprobación inicial de grandes desarrollos urbanísticos como el de Puntas de Calnegre por parte del Ayuntamiento de Lorca, y el progresivo y rápido aumento de grandes superficies de regadío intensivo y su legalización, tanto en Marina de Cope como cerca de Puntas de Calnegre, han transmitido a muchos propietarios y opositores a la protección de la zona que se podía hacer cualquier cosa sin riesgo a sanciones», mantienen.

Por este motivo, piden que se acelere la aprobación del Plan de Ordenación de Recursos Naturales y del Plan de Gestión del Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), y que se implante un dispositivo de vigilancia y control de visitantes que evite aglomeraciones y daños al parque.