https://static.laverdad.es/www/menu/img/lospiesenlatierra-desktop.jpg

Así se multiplica la posidonia

Plántula de 'Posidonia oceanica'./UMU
Plántula de 'Posidonia oceanica'. / UMU

Expertos de la Universidad de Murcia (UMU) describen por primera vez la reproducción de esta planta marina

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

No somos del todo conscientes del tesoro que guardamos en el Mediterráneo: las praderas de 'Posidonia oceanica', la planta marina que nos ofrece gratis total variadas e importantes funciones ambientales. Por ejemplo, frenan el deterioro del frente litoral al suavizar la fuerza del oleaje, aportan claridad a las aguas gracias a su capacidad de filtrado y procuran refugio y alimento a numerosas especies de peces. Cualquier avance en su estudio es importante, como saber los detalles de su técnica de reproducción, que acaban de desvelar investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) en un artículo publicado el mes pasado en la revista científica 'PlosOne'. Información que servirá para restaurar y conservar las extensiones de estas formaciones vegetales, consideradas uno de los seres vivos más grandes y antiguos del mundo.

«Todo empezó hace unos años, cuando investigábamos su recuperación. Se trata de una especie longeva pero de crecimiento lento que si desaparece tarda varios siglos en recuperarse. Tardaría en recubrir un campo de fútbol casi mil años», ilustra Arnaldo Marín, profesor del Área de Ecología de la UMU.

La posidonia es una planta endémica del Mediterráneo con características parecidas a las de la vegetación terrestre: tiene raíces, tallo y hojas en forma de cintas de hasta un metro de longitud. También da frutos.

Esta sería la secuencia de la reproducción de la 'Posidonia oceanica', que se realiza de forma asexual, a través de estolones y rizomas.

1. Su dispersión comienza cuando los frutos maduran y emergen flotando: se abren y liberan la semilla, que necesita enraizar rápidamente para no ser arrastrada por el oleaje.

2. La posidonia se sirve de una pelosidad capaz de adherirse a casi cualquier superficie, desde arena a roca.

3. Para facilitar el desarrollo de la plántula, la semilla realiza la fotosíntesis.

4. Unas raíces a modo de 'trípode', también con capacidad adherente, permiten a la semilla orientarse hacia la luz.

El profesor de la UMU describe esta forma de reproducción como «mecanismos complejos y sorprendentes que la vuelven única y explican su éxito evolutivo, pero a la vez dificultan su restauración».

El individuo más grande del mundo de 'Posidonia oceanica' ha tardado varios siglos en esparcirse de Formentera a Ibiza, recuerda Arnaldo Marín. «Si desaparece significa que el ecosistema se está degradando. En este sentido, se convierte en un indicativo de calidad ecológica», advierte.

Estas praderas reaccionan con una alta sensibilidad ante cualquier cambio en su entorno, el aumento de turbidez del agua, los contaminantes o las anclas de los barcos que arrancan los rizomas y producen daños no recuperables en una vida humana, debido a la lentitud de su progresión.

Los resultados de esta investigación son fruto de la tesis doctoral de Laura Guerrero Meseguer, codirigida por Arnaldo Marín y Carlos Sanz Lázaro. Un trabajo científico en el que se utilizaron técnicas como observación microscópico para apreciar la estructura, mediciones con foto-radiómetro y experimentos en cámaras de incubación para analizar la fotosíntesis y fototropismo.

Artículo completo en este enlace.