https://static.laverdad.es/www/menu/img/lospiesenlatierra-desktop.jpg

El Ministerio cerrará pozos y sacará 12 hm3 al año del acuífero que contamina el Mar Menor

Un tractor realiza labores agrícolas en la zona de San Ginés de la Jara (Cartagena), junto al Mar Menor./PABLO SÁNCHEZ / AGM
Un tractor realiza labores agrícolas en la zona de San Ginés de la Jara (Cartagena), junto al Mar Menor. / PABLO SÁNCHEZ / AGM

La opción elegida para el 'vertido cero' confirma la evacuación de caudales a desalobradoras y cifra en 300.000 toneladas los nitratos acumulados «durante décadas»

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Borrón y cuenta nueva en la gestión del agua en torno al Mar Menor. La fórmula propuesta por el Ministerio para la Transición Ecológica para regenerar la laguna contempla el cierre de todos los pozos «no controlados causantes de contaminación cruzada» en la cuenca vertiente, la apertura de 99 sondeos comunitarios y la extracción anual de al menos doce hectómetros de aguas contaminadas de nitratos del acuífero para enviarlas a plantas desalobradoras y desnitrificadoras situadas en El Mojón (San Pedro del Pinatar) y Arco Sur (Cartagena), donde se tratarán los caudales para regar, ya en buenas condiciones, y se arrojarán al Mediterráneo las salmueras sobrantes a través de dos emisarios. Estas son las principales medidas contenidas en la opción elegida por la Declaración de Impacto Ambiental para el 'vertido cero' al Mar Menor, documento que se publicará próximamente en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y al que ha tenido acceso 'La Verdad'.

De entre las tres alternativas contempladas en la Declaración de Impacto Ambiental, finalmente se ha optado por la denominada 'objetivo', que supone desarrollar las medidas ambientales más drásticas y ambiciosas y que, al mismo tiempo, garantizan un desarrollo económico sostenible, para asegurar «estabilidad en los mercados y en el empleo diversificado». Las otras dos propuestas, 'cero o tendencial' y 'adaptativo o temporal', quedan descartadas porque significarían, respectivamente, un aumento en la contaminación del ecosistema y una respuesta insuficiente ante el colapso del humedal, de nuevo en pleno proceso de eutrofización, según coinciden quince científicos de diferentes instituciones que llevan años estudiando los problemas ambientales del Mar Menor.

Diez años y 615 millones

Las veintiuna medidas evaluadas por la Dirección General de Biodiversidad y Calidad Ambiental del Gobierno central, que suponen en su conjunto una reducción y mayor control de la actividad agrícola y ganadera en el Campo de Cartagena, ya eran de dominio público, pero el informe del Ministerio entra en detalles: cifra en 300.000 las toneladas de nitratos acumulados en el subsuelo a lo largo de las últimas cuatro décadas –desde la puesta en marcha del Trasvase Tajo-Segura– y en doce los hectómetros que será necesario extraer cada año para descontaminar las aguas subterráneas. Como mínimo, puesto que este volumen puede variar cuando se sepa en detalle cuánta agua con nitratos entra a la laguna desde el acuífero cuaternario, el único conectado a la laguna, estudio que está ultimando la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS).

Este complejo conjunto de intervenciones, que combinarán grandes obras de ingeniería con medidas de restauración ambiental y de protección de la flora y fauna, se desarrollará durante diez años con un presupuesto de 615 millones de euros, según la información facilitada por el Ministerio.

Control total del uso del agua

En cuando a los casi cien pozos comunitarios, «de régimen centralizado e interconectados mediante conducciones», se situarán cerca de la costa. Los regantes son escépticos con respecto a esta fórmula, que consideran «poco operativa» y ante la cual oponen concesiones administrativas en curso, pero el Ministerio tiene claro que «el corazón de la alternativa elegida» pasa por controlar exhaustivamente la extracción y el uso del agua.

Tanto es así que incluso destaca cuáles son las cuatro actuaciones más importantes de las veintiuna que se llevarán a cabo: declaración de la masa de agua subterránea Campo de Cartagena 'en riesgo de no lograr el buen estado químico'; perforación de una red de pozos comunitarios; extracción directa del acuífero y derivación de flujos, desalobración y desnitrificación en planta de tratamiento, conducción a planta desalobradora y desnitrificadora centralizada con evacuación por emisarios; y cierre y aislamiento de pozos ilegales y creación de una norma técnica.

Los técnicos de la Dirección General de Biodiversidad y Calidad Ambiental advierten de que «la identificación y clausura de pozos no autorizados por parte de la administración competente se realizará antes de las actuaciones de gestión de los recursos hídricos subterráneos». Es decir, el plan de 'vertido cero' comenzará con el sellado de todos los sondeos que no dispongan de permisos por parte de la CHS.

La reordenación de la actividad económica exigirá «sacrificios a la población afectada»

Salvar el Mar Menor no va a salir gratis. Tantos años de dejadez en la gestión de un espacio protegido por diferentes figuras legales –aunque lamentablemente solo en el papel– pasarán factura en cuanto a cambios en el paisaje y en el modelo agrario intensivo que, junto con vertidos urbanos y otras agresiones durante las últimas décadas, ha provocado «una crisis ecológica grave» en la laguna, según el Ministerio, que considera fundamental cumplir la legislación vigente:concesión de aguas, autorizaciones de vertido, explotaciones agrícolas y ganaderas legalizadas y restauración de zonas mineras.

Dos ejemplos:el documento identifica 43.071 hectáreas con concesiones de riego por parte de la CHS, «mientras que se reconoce la existencia de 60.000 ha. que consumen recursos hídricos (ilegales)» (sic). Y por otra parte, el 90% de las granjas inspeccionadas durante la realización de la DIA presentaron incumplimientos normativos, de manera que en unas 500 balsas que almacenan purines se detectaron problemas de infiltración al subsuelo o desbordamiento.

El plan supone una «adaptación del modelo productivo» que podría afectar hasta a un 35% de la superficie regable, para favorecer rotaciones de cultivo y agricultura ecológica. «Es evidente que esta reordenación de los sectores económicos implicados exigirá sacrificios de la población afectada, pero también ha quedado de manifiesto que el modelo productivo que se viene desarrollando en la zona es lo que ha llevado a la degradación ambiental de este ecosistema tan especial del Mar Menor», sentencia el informe final de la Dirección General de Biodiversidad y Calidad Ambiental. En este sentido, se «reordenarán las concesiones de agua existentes» para controlar los caudales y adaptar su uso al cambio climático.

La Declaración de Impacto Ambiental advierte de que, aunque a la larga será positivo para la recuperación de los hábitats, los movimientos de tierra y la construcción de infraestructuras para la evacuación de caudales contaminados provocarán un impacto en el medio natural que se tratará de minimizar. Se asegura que el vertido de salmueras en el Mediterráneo provocará un impacto «nulo» o «moderado» en las praderas de posidonia y que se primará la energía fotovoltaica para poner en marcha toda la maquinaria que intervendrá en las diferentes actuaciones del plan de 'vertido cero'.