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El Mar Menor ofrece de nuevo su peor cara

Fondos del Mar Menor, la semana pasada, con el agua verdosa. / ANSE

ANSE y WWF graban imágenes que muestran un deterioro de los fondos de la laguna «similar al de 2016, cuando sucedió el peor episodio de eutrofización»

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Tres años después, ANSE y WWF han regresado al lugar del crimen. Después de documentar en la primavera de 2016 el proceso de eutrofización del Mar Menor, un episodio que pasará a la historia negra de la Región de Murcia como el de la 'sopa verde', estas dos organizaciones ecologistas han buceado en los últimos días en la laguna para documentar el estado actual de sus fondos. Para los autores del vídeo, el aspecto no es muy diferente ahora.

«Volvemos a la imagen fantasmagórica de hace tres años. Sumergirse estos días en las zonas profundas del Mar Menor es como bajar a un pozo. Primero atraviesas una espesa sopa, entre verde y marrón, sin apenas visibilidad, y poco más abajo, a partir de los cuatro metros y medio, llegas a un fondo con una ligera penumbra, donde paradójicamente las aguas son más transparentes pero apenas llega luz. El fango vuelve a ocupar muchas superficies del fondo, y las praderas de Caulerpa se cubren con una pátina de partículas de color negro. No se observan peces ni cangrejos, tan solo algunos cadáveres de estos y de holoturias, algún berberecho moribundo y ejemplares aislados y aparentemente supervivientes de la caracola Hexaplex«, describe Pedro García, director de ANSE.

La falta de oxígeno y la concentración de limos en el fondo podrían ser la causa de la muerte de muchos de estos peces y cangrejos (también de los miles que aparecían en fotografías hechas en la orilla de la laguna por vecinos de la zona), afirman ANSE y WWF, y no el enredo con redes de pesca, como afirmó la Comunidad Autónoma.

Falta de oxígeno

Las consultas realizadas por ANSE a investigadores de la Universidad de Murcia y del Instituto Español de Oceanografía confirman que se detecta una anoxia (falta de oxígeno) generalizada a partir de los 5 metros de profundidad que hace casi imposible la supervivencia de muchas de las especies animales en amplias zonas del fondo. Además, los técnicos de ANSE han comprobado que en algunas zonas menos profundas, como el sur de la isla del Barón, se observan anómalas concentraciones de ejemplares de quisquillas y góbidos (familia de peces), que parecen haberse desplazado desde las zonas profundas a las más someras en busca de oxígeno.

WWF y ANSE califican de «negligente la política general de gestión del Mar Menor y su entorno, especialmente por la Comunidad Autónoma, que aún no ha sido capaz de aprobar el Plan de Gestión de los espacios de la Red Natura 2000, el Plan de Gestión de los Espacios Abiertos e Islas, ni la Estrategia de Gestión Integrada de Zonas Costeras». Ambas organizaciones critican también que las autoridades autonómicas achaquen el mal estado actual del Mar Menor a las lluvias torrenciales de las últimas semanas, «cuando los datos de la misma Comunidad Autónoma de finales de agosto y las observaciones e imágenes grabadas por ANSE y WWF confirman el empeoramiento».

Inversiones inútiles

«Estas evidencias muestran que el grado de deterioro de los fondos del Mar Menor es similar al de 2016, cuando sucedió el peor episodio de eutrofización, denunciado por ANSE y WWF. Tres años después, las administraciones no han desarrollado acciones efectivas para evitar la degradación de la mayor laguna litoral española por vertidos y drenajes agrícolas, desarrollo urbanístico, colapso de redes de alcantarillado, puertos deportivos, etc. Buena parte de las inversiones se han empleado en infraestructuras poco eficaces e incluso inútiles, como los tanques de tormenta o las rampas para embarcaciones ligeras«, insisten.

 «El Mar Menor constituye uno de los ejemplos más palpables en Europa de la mala aplicación que algunas comunidades autónomas hacen de los fondos europeos para la conservación de la naturaleza, que son destinados principalmente a infraestructuras millonarias a la vez que poco eficaces e incluso inútiles, en lugar de en medidas realmente destinadas a la restauración de los ecosistemas y de sus servicios ambientales», afirma José Luis García Varas, responsable de Costas de WWF.

Las próximas semanas serán claves para comprobar si la «asombrosa» capacidad del Mar Menor para su autorregeneración «continúa en buena forma o la mala calidad de las aguas permanece hasta la próxima temporada estival», advierten ANSE y WWF.

Ocupación urbanística y regadíos ilegales

Las organizaciones ecologistas también esperan una reacción de las administraciones responsables, «para comprobar si han aprendido y cambian las prioridades de inversión, recuperando parte de la naturaleza perdida, en especial amplias superficies con flora silvestre que retengan buena parte de las tierras agrícolas desnudas y sus fertilizantes y pesticidas antes de llegar al Mar Menor«.

ANSE y WWF también exigen que se «frene y elimine parte de la ocupación urbanística y regadíos ilegales, recuperando cauces, realizando buenas prácticas agrarias y desarrollando medidas de gestión basadas en criterios técnicos y científicos rigurosos, y con participación social de verdad«.