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Investigan la instalación ilegal de invernaderos en el Parque Regional de Cabo Cope

Muros de hormigón en la zona roturada. Al fondo, Cabo Cope. / lv
Muros de hormigón en la zona roturada. Al fondo, Cabo Cope. / lv

La Fiscalía abre diligencias por la roturación de al menos diez hectáreas y la construcción de muros con bloques de hormigón en el espacio protegido

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Un nuevo mordisco al Parque Regional de Cabo Cope-Calnegre, y de nuevo asestado por la agricultura intensiva, que sigue avanzando en el espacio protegido. Una empresa agrícola ha realizado movimientos de tierra dentro de los límites del parque desde hace varias semanas con el propósito de instalar invernaderos. Los terrenos roturados se extienden sobre al menos diez hectáreas cerca del paraje conocido como el Molino de Cope, según la denuncia que varios particulares han puesto en el cuartel de la Guardia Civil de Águilas y también han remitido a la Fiscalía y a la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente.

Este departamento del Gobierno regional confirmó ayer a 'La Verdad' que también ha denunciado estas obras en la Marina de Cope para paralizarlas «de inmediato» porque, pese a encontrarse en «zona de cultivo», la firma agrícola responsable -con sede en Campohermoso, Almería- no cuenta con autorización para instalar invernaderos.

Una vez analizada la documentación -fotografías y mapas-, la Fiscalía de Delitos Urbanísticos y contra el Medio Ambiente del Tribunal Superior de Justicia de Murcia ha iniciado ya una investigación para determinar si esta transformación del terreno en el espacio natural constituye un delito contra el medio ambiente. A la inspección encargada al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) se añadirá la información solicitada a las consejerías de Medio Ambiente y Agricultura.

La Consejería de Medio Ambiente paraliza las obras, que no tienen autorización

La Fiscalía tampoco descarta un posible delito contra la ordenación del territorio por la construcción de varios muros de hormigón de más de un metro de alto a lo largo de unos 500 metros. «A efectos legales, un muro es una infracción tan grave como una piscina», advierte la Fiscalía a este periódico.

Los denunciantes, vecinos de la zona, aseguran que las máquinas han estado trabajando de noche para eludir la vigilancia de los agentes medioambientales, y que en el perímetro aplanado ya se han colocado acometidas de agua para poner la finca en regadío.

El Parque Regional de Cabo Cope-Calnegre carece aún de un plan de gestión que ordene las actividades que pueden realizarse en el espacio protegido, donde la agricultura de regadío se han extendido sin apenas control durante las últimas décadas. La ordenación legal de este enclave acumula veintinco años de retraso y aún no tiene fecha de aprobación por el Gobierno regional.