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A las invasoras, ni agua

Un cangrejo azul capturado en el Mar Menor. / pedro garcía / anse
Un cangrejo azul capturado en el Mar Menor. / pedro garcía / anse

La Universidad de Murcia lidera un proyecto internacional para frenar el avance de las especies exóticas en ríos, lagunas y estuarios

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Los ecosistemas acuáticos sufren una permanente e imparable colonización silenciosa: a ríos, lagunas y estuarios llegan peces, crustáceos, moluscos y reptiles exótivos que se acomodan en esos espacios húmedos y en muchos casos arrinconan a la fauna autóctona. Lo normal es que no seamos conscientes de este asedio hasta que la 'okupación' es irreversible. Y es para preocuparse: el avance de las especies invasoras cuesta a los países de la Unión Europea 12.000 millones de euros al año, están consideradas la segunda causa de pérdida de biodiversidad -solo por detrás de la destrucción de los hábitats- y han provocado el 40% de las extinciones de animales en los últimos cinco siglos.

Es muy difícil, más bien imposible, erradicar la fauna foránea, pero razones sanitarias, económicas y medioambientales obligan a, al menos, contener su expansión. Una herramienta básica es la información, y precisamente esa batalla del conocimiento es el objetivo del proyecto internacional que acaba de ponerse en marcha liderado por la Universidad de Murcia: se trata de Invasaqua, una iniciativa financiada en gran parte con fondos europeos Life y que cuenta como socios con otras tres universidades -Navarra, Santiago de Compostela y Évora (Portugal)-, cuatro entidades científicas -Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, Sociedad Ibérica de Ictiología y Asociación Portuguesa de Educación Ambiental- y la Agencia Efe.

LIFE INVASAQUA

Coordina
Universidad de Murcia (UMU).
Socios
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)-Med, Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC), Universidad de Navarra, Universidad de Santiago de Compostela, Universidad de Évora, Associaçao Portuguesa de Educaçao Ambiental (ASPEA) y Agencia Efe.
Duración
Noviembre de 2018 a octubre de 2023 (cinco años).
Presupuesto
3.075.139€ (con financiación europea de 1.844.656€).

Los científicos que forman parte de Invasaqua tienen cinco años por delante para que en España y Portugal se sepa lo que es una especie exótica invasora y los problemas que puede causar. El público objetivo de este proyecto es toda la sociedad de la península ibérica: desde el niño que compra un galápago de Florida en una tienda de mascotas -y que normalmente acaba arrojado a un río meses o años después- hasta los agentes medioambientales que tienen que gestionar la presencia de esta fauna extraña en los espacios naturales.

Listas de alarma

El proyecto incluye cursos de formación, una plataforma web de información y una aplicación de móvil para subir citas, fomentando así la ciencia ciudadana, y listas de alarma. Saber cuáles son las principales vías de entrada y establecer códigos de actuación cuando se detecte su presencia es básico para facilitar la alerta temprana y la respuesta rápida. «El fin último es generar estrategias transnacionales que involucren a las administraciones y a los colectivos más afectados, como agricultores, pescadores deportivos y profesionales y sector de la náutica deportiva, entre otros», explica a 'La Verdad' el biólogo Francisco José Oliva Paterna, profesor del Departamento de Zoología y Antropología Física de la Universidad de Murcia y coordinador de Invasaqua.

Unas sesenta especies exóticas se han instalado en la cuenca del Segura

Porque la mano del hombre está detrás de gran parte de las irrupciones de invasoras, de forma intencionada o por un descuido o mala práctica. En el primero de los casos, dos ejemplos pueden ser la liberación de peces -como el siluro en el pantano de Mequinenza- o crustáceos -como el cangrejo rojo-, para pescarlos o criarlos. En el segundo caso, las aguas de lastre de las embarcaciones transportan larvas que pueden ser liberadas a miles de kilómetros de sus lugares de origen.

Solo en la cuenca del Segura se han instalado unas sesenta especies invasoras, entre peces (lucioperca, percasol), reptiles (galápagos), crustáceos (cangrejo rojo y cangrejo señal) y moluscos (como la almeja asiática, que lleva años reventando tuberías de riego en la Vega Media).

Más de 4.500 kilos de cangrejos azules en el Mar Menor

Uno de los intrusos que más preocupan a los científicos es el cangrejo azul o jaiba, un enorme crustáceo que llega a superar el medio kilo de peso y que devora todo lo que encuentra: peces muertos, moluscos, algas... El 'Callinectes sapidus' es un bicho imponente que procede de las costas atlánticas americanas pero que ya se ha convertido en un murciano más desde que fuera detectado por primera vez en el Mar Menor en el verano de 2015: los pescadores de la laguna han capturado este año 4.562 kilos de esta especie exótica, según los datos de la Cofradía de San Pedro del Pinatar. En 2017 solo sacaron 622 kilos, lo que da una idea de su potencial invasor. El cangrejo azul está colonizando el Mediterráneo español de norte a sur a gran velocidad: las citas comenzaron en el Delta del Ebro en 2013 y desde entonces se le ha visto en la Albufera de Valencia, la desembocadura del Segura en Guardamar, el Mar Menor y Mazarrón. Y este verano ha irrumpido con fuerza en Andalucía, donde se ha hecho fuerte en las marismas del Guadalquivir. Al menos es comestible: en algunas pescaderías de la Región se vende a entre 5 y 7 euros el kilo.