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«Sería imposible construir un nuevo trasvase»

Fernando López Ramón. / flr
Fernando López Ramón. / flr

Fernando López Ramón es Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Zaragoza. El coordinador del Observatorio de Políticas Ambientales protagoniza mañana en Murcia el III Encuentro por el Agua

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Tenemos derecho a una naturaleza en buen estado y la Administración tiene la obligación de garantizarlo. Tan de sentido común pero tan complicado. La arquitectura jurídica que sostiene este principio es la especialidad de Fernando López Ramón (Zaragoza, 1953), catedrático de Derecho Administrativo y coordinador del Observatorio de Políticas Ambientales. En su último libro, 'Conservar el patrimonio natural' (editorial Reus, 2019), analiza cómo la protección del medio ambiente se ha convertido en una obligación esencial de la gestión pública.

-El título de su último libro es 'Conservar el patrimonio natural'. ¿Qué tal lo hacemos en España?

-Con altibajos, pese a que contamos con una gran tradición legal. Nuestra primera legislación de parques nacionales es de 1916, pero desde entonces ha llovido mucho hasta la gran aventura de la Red Natura 2000, la oportunidad más interesante para la conservación de la naturaleza. Esto supone que hemos pasado de una visión muy paisajista y elitista a otro concepto: la necesidad de conservar los valores naturales más cercanos y útiles para la población, aunque no entren en el canon estético más tradicional.

-¿Somos conscientes del valor económico de la naturaleza, de los servicios que nos presta?

-Eso se va consiguiendo poco a poco. Gracias a la Ley de Responsabilidad Medioambiental de 2007 se establece que las indemnizaciones tienen que emplearse en la restauración de los bienes naturales dañados, pero las compañías de seguros necesitan unos criterios claros y no es fácil. Un ejemplo de ello es la rotura de la presa de Aznalcóllar, en el entorno de Doñana. En teoría, la multinacional sueca Boliden tenía que pagar cientos de millones, pero al final solo se le pudo pillar una plaza de garaje en Madrid. Es necesario valorar los daños ambientales de una forma mucho más concreta.

-En las últimas campañas electorales no se ha escuchado ni una palabra sobre medio ambiente. ¿Le sorprendió?

-No me sorprendió. Hace muchos años que sigo los programas electorales de los diferentes partidos políticos y en ese apartado meten elementos en aluvión. Pero es que tampoco es un asunto que inquiete o preocupe a la población, salvo un sector muy concreto. Cuando se contraponen los puestos de trabajo con respecto al valor ambiental, siempre prima lo primero. Pero deberíamos tener en cuenta que, como consumidores, tenemos la posibilidad de premiar y castigar con nuestros hábitos de compra.

Lo que debes saber

Dónde
Salón de Grados de la Facultad de Derecho de la UMU.
Cuándo
Mañana, miércoles 12, a las 11.00 horas.
Inscripción
Enviando un correo a catedradelagua@umu.es
Organiza
Cátedra del Agua y la Sostenibilidad de la Universidad de Murcia, Instituto Universitario del Agua y del Medio Ambiente y Aguas de Murcia, bajo la dirección de la profesora Teresa Navarro.

-¿Qué importancia le daría al medio ambiente en el futuro Gobierno de la Nación?

-Es una cuestión que debería ser de Estado, con un pacto de mínimos en el que los objetivos fundamentales sean indiscutibles, ya que el futuro de la humanidad depende de cómo conservemos el medio ambiente. Nos la estamos jugando. Aunque en estos momentos tenemos un Ministerio para la Transición Ecológica con gente que sabe de qué va esto y está dando pasos complicados pero valientes.

-¿Tenemos en España una legislación a la altura de los retos ambientales a los que nos enfrentamos?

-Sí, la legislación ambiental es magnífica, porque es europea, pero no la cumplimos. Hemos asumido normativas y objetivos en el ámbito de la UE, pero en el ámbito mediterráneo la ejecución de esa legislación no se considera necesaria. Podría decirse que el incumplimiento de las leyes ambientales es una costumbre social.

-¿Nos estamos tomando en serio la amenaza del cambio climático?

-Creo que no; hay una parte de la población que sí, pero es una parte muy pequeña. Para la mayoría es como un 'tema guadiana', que aparece y luego se olvida. No está en la agenda política de ningún partido ahora mismo. Confío en la ministra Teresa Ribera, pero falta que le dejen hacer.

-¿Cómo gestionar la escasez de agua?

-Ese es un tema complicado y me da en la línea de flotación porque soy aragonés. Los trasvases son caros y, aunque son factibles porque no están prohibidos por la Directiva Marco de Agua, las directivas europeas de Hábitat y Aves los complican mucho. Un nuevo trasvase se encontraría con tantas zonas protegidas en el camino que sería imposible de construir, nunca sería autorizado.

-Murcia pide que el agua se traiga «de donde sobra». ¿Es tan sencillo?

-Habría que calcular si hay aguas sobrantes. Antes nos fiábamos del cálculo de los ingenieros de las confederaciones hidrográficas, pero ya no se les da credibilidad porque sus criterios han oscilado mucho.

-Cuando escucha que los ríos tiran el agua al mar, ¿qué piensa?

-El agua de un río que desemboca en el mar no se tira. No es verdad. El agua del Ebro que va al Mediterráneo alimenta la cuenca de Tortosa; las sardinas, los boquerones y en general ese ecosistema también necesita esos aportes hídricos.

-¿De quién es el agua?

-El agua es de todos, pero el Levante quiere esa agua de todos exclusivamente para su potente economía, cuando hay un plan de riegos del Alto Aragón pendiente desde 1915, y zonas de los Pirineos que se han desertificado por la construcción de embalses.

-¿Tiene entonces la Región de Murcia que renunciar al crecimiento de industria agroalimentaria?

-Estamos ante un tema de ordenación del territorio: si la solución es solo el desarrollo del Arco Mediterráneo y vaciar el resto de la península, no parece muy adecuado desde el punto de vista de la corrección de las desigualdades territoriales.

-¿Tiene alguna solución para acabar con las guerras del agua? ¿La solución es técnica, política, de los agentes sociales?

-Hay que sentarse en una mesa y hace falta un gran pacto de Estado en el que aragoneses y murcianos se reconocieran legitimidad.