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Los ganaderos ya pueden dejar carroñas en el campo para alimento de los buitres

Dos buitres leonados junto a una carroña de ganado en un muladar. / EFE
Dos buitres leonados junto a una carroña de ganado en un muladar. / EFE

Medio Ambiente autoriza el abandono de ovejas y cabras muertas al aire libre para beneficiar a las aves necrófagas

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Buenas noticias para los buitres: en la Región de Murcia ya es legal el abandono de ganado muerto al aire libre para que puedan alimentarse las aves necrófagas, una práctica que decayó en toda España debido al declive del pastoreo extensivo y la prohibición expresa en 2002 por la enfermedad de las vacas locas. Superada hace años esta última alerta sanitaria, la Comisión Europea autorizó en 2009 el depósito controlado de cadáveres de animales domésticos y el Ejecutivo central estableció dos años después una normativa que acaba de adaptar a su territorio la Comunidad Autónoma mediante un decreto aprobado en Consejo de Gobierno.

El nuevo texto legal establece diferentes zonas de protección en siete comarcas que suman diecisiete municipios, entre las autovías A-30 Murcia-Albacete y A-7 Murcia-Andalucía, aunque el Noroeste y el Guadalentín, y especialmente Caravaca de la Cruz, Moratalla y Lorca, serán las localizaciones más beneficiadas. Por albergar la mayor parte de las explotaciones ganaderas y también las buitreras donde se concentran ya más de doscientas parejas reproductoras y casi seiscientos ejemplares en las cuatro colonias de cría (Mojantes, Peña María, Valdeinfierno y Sierra del Tejo).

2018
204 parejas reproductoras y 596 ejemplares en colonias de cría.
2017
184 / Dato no disponible.
2016
174 / DND
2015
123 / DND
2014
85 / 240
2013
Datos no disponibles.
2012
94 / 330
2011
80 / 280
2010
DND / 290
2009
57 / 290
2008
55 / 230
2007
45 / 230
2006
52 / 185

Los buitres, aves con mala prensa pero que prestan un gran servicio como eficaces limpiadores de carroñas en la naturaleza, van a más en la Región durante los últimos años, pese a lo cual se siguen considerando una especie extinguida en la Comunidad Autónoma. De nuevo la realidad va por delante de la burocracia: cuando dejó de criar en las montañas del Noroeste se le declaró extinto por ley, así que para 'resucitarlo' administrativamente es necesaria una nueva modificación legal. Un trámite que llevaría al menos un año.

Sin riesgos sanitarios

La autorización para abandonar cadáveres en el campo -solo ovejas y cabras de explotaciones extensivas, vacas únicamente en circunstancias excepcionales- es una medida que beneficia a ganaderos y carroñeras, pero es solo un complemento. Los productores tendrán que seguir utilizando los servicios de gestores autorizados y los buitres seguirán basando su alimentación en los animales silvestres que localicen durante sus largas jornadas de campeo.

La Consejería establece una serie de condiciones para evitar riesgos sanitarios: los ganaderos interesados deberán solicitar una autorización y comunicar periódicamente el número de carroñas depositadas y su peso conjunto. La Dirección General de Medio Natural, en función de cómo evolucione la población de aves necrófagas, calculará el volumen de alimentación suplementaria que será necesario abandonar cada año a cielo abierto, por lo que se coordinará con los productores que se hayan interesado por esta práctica sostenible.

Las zonas de depósito -en la propia parcela del ganadero o en un espacio privado o público que haya sido cedido por el propietario o la administración- deben estar situadas a más de 200 metros de las zonas de alimentación de ganado o ungulados silvestres; a más de 100 metros del vallado de la explotación; a más de 200 metros de láminas de agua o manantiales; a más de 100 metros de carreteras y caminos transitados; a más de 200 metros de instalaciones ganaderas y viviendas diseminadas; a más de 500 metros de núcleos de población, autovías y helipuertos; a más de 500 metros de tendidos eléctricos aéreos de alta tensión; y a más de 1.000 metros de aerogeneradores.

Los ganaderos deberán depositar los cuerpos por la mañana -para que los buitres los detecten más fácilmente y tarden menos en hacerlos desaparecer- y recoger los restos al menos cada dos años. También deberán retirar los cuerpos si no han sido consumidos en un periodo de quince días, para evitar riesgos para la salud. Estos emplazamientos serán lugares despejados, para que los buitres puedan posarse y emprender el vuelo sin dificultades.

Esta nueva normativa también será beneficiosa para el quebrantahuesos, la gran carroñera desaparecida en la Región de Murcia a mediados del siglo pasado, pero que ya vuela con frecuencia sobre la comarca del Noroeste y Sierra Espuña tras ser reintroducida con éxito en las cercanas sierras de Cazorla (Jaén) y Castril (Granada).

Dos muladares en la Región

La Región cuenta con dos muladares donde se facilita alimentación suplementaria a los buitres; uno propiedad de la Administración, en la Sierra de Mojantes (Caravaca de la Cruz), y otro privado, autorizado en una explotación ganadera de la pedanía muleña de Casas Nuevas. La nueva normativa contempla la posibilidad de establecer otros comederos para las aves necrófagas en el caso de que sus necesidades alimenticias no se puedan cubrir ni con estos dos muladares ni mediante el futuro aporte de cadáveres de ovejas y cabras por parte de los ganaderos.

España tiene una gran responsabilidad en la conservación de las aves necrófagas porque alberga en sus espacios naturales a más del 90% de todas las poblaciones de buitres de Europa.