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Los ganaderos podrán dejar cadáveres en el campo para que coman los buitres

Unos buitres comen el cadáver de una res en un muladar. / manuel de la riva
Unos buitres comen el cadáver de una res en un muladar. / manuel de la riva

El Gobierno regional regula las condiciones para que las aves carroñeras cuenten con más alimento en el medio natural sin riesgo sanitario

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Los nuevos tiempos están poniendo contra las cuerdas a las aves carroñeras: el declive de la ganadería extensiva y las alertas sanitarias han reducido el abandono de reses en el campo. Una faena para buitres, quebrantahuesos y alimoches, que en las últimas décadas han visto mermada su principal fuente de alimentación pese a que prestan un servicio necesario -¡y gratis total!- de limpiadores de la naturaleza. Para favorecer a las necrófagas, el Gobierno regional ha preparado un decreto que regula el abandono controlado de cadáveres por parte de los ganaderos, una práctica autorizada desde 2009 por la Comisión Europea, que levantó la prohibición decidida en 2002 por la crisis de la enfermedad de las vacas locas.

En 2018
184 parejas de buitre leonado.
En 2014
84 parejas.
Buitreras
En Caravaca de la Cruz, Moratalla y Lorca (Mojantes, Peña María, Valdeinfierno y Sierra del Tejo).

Murcia adapta así la normativa nacional, en vigor desde 2011, para amparar en su territorio las poblaciones de buitre leonado, especie que ha experimentado un fuerte ascenso hasta situarse en 184 parejas, según los últimos datos divulgados por la Consejería de Cultura, Turismo y Medio Ambiente. El anterior censo de 'Gyps fulvus' -oficialmente extinguido en la Comunidad Autónoma desde los años 70 del siglo pasado- recogía solo 84 parejas y 240 individuos en las colonias situadas en Caravaca de la Cruz, Moratalla y Lorca (Mojantes, Peña María, Valdeinfierno y Sierra del Tejo).

La nueva normativa, a la que ha tenido acceso 'La Verdad, también será beneficiosa para el quebrantahuesos, la gran carroñera desaparecida en la Región a mediados del siglo pasado, pero que ya vuela con frecuencia sobre la comarca del Noroeste y Sierra Espuña tras ser reintroducida con éxito en las cercanas sierras de Cazorla (Jaén) y Castril (Granada).

El decreto en favor de las necrófagas se analizará el martes en el Consejo Asesor de Medio Ambiente

El proyecto de decreto, elaborado por la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca y que se analizará el martes en el Consejo Asesor de Medio Ambiente, establece las condiciones en las que los ganaderos podrán abandonar cadáveres en el campo: solo ovino y caprino, procedentes de explotaciones autorizadas, y que hayan muerto en las zonas de protección de aves necrófagas. Esta área geográfica abarca las zonas centro y oeste de la Región e incluye diecisiete municipios. Se ha delimitado teniendo en cuenta los radios de desplazamiento de los buitres en la Región, así como los espacios de la Red Natura 2000 potencialmente favorables para las aves carroñeras.

En lugares despejados

Los depósitos de cadáveres serán lugares despejados -para que los buitres puedan posarse y emprender el vuelo sin dificultades-, alejados de zonas habitadas, láminas de agua, carreteras y tendidos eléctricos, dentro de la propia parcela del ganadero o bien en un emplazamiento privado o público que haya sido cedido por el propietario o la administración, respectivamente.

Los propietarios de las explotaciones ganaderas deberán depositar los cuerpos por la mañana -para que los buitres los detecten más fácilmente y tarden menos en hacerlos desaparecer- y recoger los restos al menos cada dos años. Del mismo modo, también deberán retirar los cuerpos si no han sido consumidos en un periodo de quince días, con el fin de evitar riesgos para la salud.

Tendrán que depositarse en lugares despejados, alejados de zonas habitadas y carreteras

La Dirección General de Medio Natural, en función de cómo evolucione la población de aves necrófagas, calculará el volumen de alimentación suplementaria que será necesario abandonar cada año a cielo abierto, por lo que se coordinará con los productores que se hayan interesado por esta práctica sostenible, que en cualquier caso no sustituye la eliminación del ganado muerto mediante los gestores autorizados. Solo es un complemento, no un sistema alternativo «a la obligatoriedad de retirada y destrucción de los cadáveres que no se sacrifiquen para consumo humano», advierte el texto legal.

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