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Un estudio de la UMU advierte la presencia de cinco metales pesados en cetáceos

Delfín listado varado en una playa de la Región. / José Peñalver
Delfín listado varado en una playa de la Región. / José Peñalver

Mercurio, cadmio, plomo, selenio y arsénico se acumulaban en los tejidos internos de 72 delfines listados varados en las costas de la Región

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Los mamíferos marinos que viven en el Mediterráneo acumulan en su organismo cinco tipos de metales pesados. Un estudio dirigido por la profesora de la Universidad de Murcia Emma Martínez López (Murcia, 42 años) confirma la presencia abundante de estas sustancias tóxicas en uno de los grupos de fauna más vulnerables del viejo Mare Nostrum, lo que podría comprometer la viabilidad de sus poblaciones. La investigación, que acaba de ser publicada en la revista especializada 'Chemosphere', utilizó como 'testigos' 72 ejemplares de delfines listados varados en las costas de la Región en el periodo 2009-2015. Todos ellos dieron positivo a mercurio, cadmio, plomo, selenio y arsénico.

El trabajo científico del Grupo de Investigación de Toxicología de la UMU -con la colaboración del Servicio de Pesca y Acuicultura de la Comunidad Autónoma, el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de El Valle, el Laboratorio de Sanidad Animal y la Red de Varamientos de la Región- es el más completo de este tipo realizado hasta el momento y el primero en las costas murcianas, asegura su investigadora principal: «En ningún otro se ha manejado tal volumen de muestras, ya que hemos analizado los tejidos internos -hígado, riñón, encéfalo y músculos- de todos los delfines listados varados en la Región durante una serie temporal de siete años», explica a 'La Verdad' Emma Martínez.

La profesora Emma Martínez completa su investigación en el Museo Nacional de Escocia, en Edimburgo

El delfín listado, considerado como 'vulnerable' en el Mediterráneo, protagoniza además el 60% de los varamientos en este mar, circunstancias que lo han convertido en objeto preferente de estudio para el equipo que coordina esta docente de la UMU, secretaria general de la Asociación Española de Toxicología (AETOX). El Mediterráneo es un mar muy contaminado por metales pesados debido a la elevada actividad industrial de los países ribereños, con yacimientos metalíferos próximos a la costa explotados desde la antigüedad; y especialmente el litoral de Cartagena, donde se han documentado altas concentraciones de plomo, mercurio y cadmio en estudios con mejillones y salmonetes.

Emma Martínez, manejando muestras en el laboratorio.
Emma Martínez, manejando muestras en el laboratorio. / LV

Estos contaminantes procedentes de la actividad humana se encuentran en bajas concentraciones en el medio natural, pero los cetáceos los acumulan en su organismo, en una exposición que se prolonga durante décadas porque estos animales tienen una vida muy larga.

Concentración «dañina»

¿Amenazan estas sustancias su supervivencia? «Esa es una cuestión que queda pendiente para otra investigación», advierte Emma Martínez, aunque los efectos potenciales de los metales pesados descritos por la literatura científica son claros: alteración del ciclo endocrino, efectos sobre el sistema nervioso, fracaso del proceso reproductivo, supresión del sistema inmunitario favoreciendo el desarrollo de otras patologías, así como trastornos metabólicos que podrían generar cáncer y defectos genéticos.

La concentración de metales detectada en los 72 delfines listados está dentro del rango detectado en otros estudios en el Mediterráneo, si bien en algunos ejemplares se apreció una tasa de mercurio en el hígado que podría considerarse «dañina», junto con una sobrecarga de la función natural de destoxicación, «lo que podría estar comprometiendo la salud de estos individuos», concluye la investigación, que advierte además sobre la existencia de algunos puntos «especialmente contaminados» en la Región.

Para completar su estudio, Emma Martínez investiga actualmente en el Museo Nacional de Escocia, centro que dispone de la mayor colección de cráneos de mamíferos marinos. En Edimburgo lidera un proyecto con el que pretende profundizar en los efectos de los metales pesados en la estabilidad del desarrollo de los delfines, así como en los efectos neurotóxicos de estos contaminantes sobre las poblaciones de cetáceos.

La importancia de las necropsias

«No está claro si estas concentraciones pueden estar produciendo efectos a un nivel bioquímico, neurotóxico o hepatotóxico, pudiendo existir incluso una subestimación del riesgo toxicológico real en estas especies. Además, no debemos olvidarnos de que los cetáceos suelen estar expuestos a una mezcla de diferentes contaminantes cuyos efectos pueden ser sinérgicos y difíciles de evaluar», señala Emma Martínez López, quien recuerda que la bioacumulación de metales pesados también podría estar afectando a otras especies de mamíferos marinos como el calderón y el delfín común. La profesora de la UMU defiende la importancia de las necropsias para detectar «posibles brotes de enfermedades en el futuro, eventos de mortalidad inusuales, factores de estrés antropogénicos y otros problemas de salud».