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Chequeo migratorio en Isla Grosa

Papamoscas cerrojillo anillado en Finlandia./A.Sallent y J. Barón / ANSE
Papamoscas cerrojillo anillado en Finlandia. / A.Sallent y J. Barón / ANSE

La decimosegunda campaña primaveral de anillamiento científico de Anse en el islote se cierra con la captura (y liberación) de más de 1.800 aves

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Hay que tener el corazón de cemento para no emocionarse al contemplar un diminuto papamoscas cerrojillo y comprobar que en su día fue anillado en Finlandia. Su parada de descanso frente a La Manga, hace solo unos días, desvela miles de kilómetros en viajes de ida y vuelta entre el gélido norte de Europa y las cálidas tierras africanas, donde pasa el invierno. Este es solo uno de los datos anotados por técnicos y voluntarios de la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) durante su campaña primaveral de anillamiento científico en Isla Grosa (San Javier), que ha terminado este miércoles con más de 1.800 aves marcadas de 43 especies diferentes.

Desde el pasado 16 de marzo, un grupo de ornitólogos ha prestado su tiempo para aumentar el conocimiento sobre los movimientos migratorios de pájarillos que en ocasiones no pesan más de diez gramos y que sin embargo vuelan a través de varios continentes para cumplir con la misión que les marca su instinto: alimentarse, reproducirse y, en definitiva, sobrevivir.

La influencia del cambio climático

Se les captura con redes que no les producen daño alguno, se les anilla, se les toman los datos y se les libera para que continúen su camino. La información que se recoge será de gran ayuda para saber cómo les afecta el cambio climático. Isla Grosa es un lugar estratégico para estudiar este fenómeno porque muchas de las aves que cruzan de África a Europa por el Mediterráneo se ven forzadas a parar en la costa de la Región de Murcia para descansar y reponer fuerzas.

«Esta es ya la decimosegunda campaña de anillamiento que realiza Anse en primavera, contribuyendo a generar una base de datos a largo plazo muy valiosa. Por un lado, gracias a los resultados podemos conocer mejor las rutas migratorias de estas especies; y, por otro lado, permiten detectar cambios en la fenología de las aves como consecuencia del cambio climático. La fenología estudia las repercusiones del clima sobre fenómenos biológicos como es la fecha de llegada de una especie migradora durante la primavera. Con proyectos como el de Isla Grosa podemos conocer datos fenológicos de muchas de estas especies y detectar cambios causados por las condiciones climáticas como el adelanto o retraso en fechas de llegada, especialmente si los datos se analizan junto con los de otras estaciones de anillamiento», informa esta organización ecologista.

Técnicos y voluntarios de Anse, en Isla Grosa.
Técnicos y voluntarios de Anse, en Isla Grosa. / A.Sallent y J. Barón / ANSE

La campaña de 2019 está siendo especialmente productiva en cuanto a capturas, explica Anse. El ave más capturada es el mosquitero musical, un pequeño insectívoro que pasa los inviernos en el África tropical y se reproduce en el norte y centro de Europa. La campaña también ha sido muy interesante en cuanto a aves anilladas fuera de España, ya que se han recuperado seis individuos: dos mosquiteros musicales anillados en Reino Unido y Suecia, una curruca zarcera de Alemania, un petirrojo de República Checa, una curruca capirotada de Francia y, «el más sorprendente de todos», un papamoscas cerrojillo de Finlandia.

«Hay que tener en cuenta que estas aves fueron anilladas por lo menos el año pasado durante la anterior época de reproducción y que, por lo tanto, ya habrán realizado al menos dos viajes migratorios en los que han cruzado el mar Mediterráneo y el desierto del Sáhara», advierte Anse.

Esta campaña de anillamiento científico, como la mayoría de las realizadas desde hace más de diez años, es totalmente voluntaria y no cuenta con financiación de ninguna institución ni administración, se lamenta Anse, que cubre parcialmente los gastos de manutención en la isla y desplazamientos y realiza los traslados de los anilladores y voluntarios con una embarcación y personal propio.