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Este cachalote lo matamos entre todos

Belén Orta (i) enseña su obra a la alcaldesa de Cartagena, Ana Belén Castejón, y al coordinador de Mucho Más Mayo, Patricio Hernández./J. CARRIÓN / AGM
Belén Orta (i) enseña su obra a la alcaldesa de Cartagena, Ana Belén Castejón, y al coordinador de Mucho Más Mayo, Patricio Hernández. / J. CARRIÓN / AGM

Belén Orta recrea en Cartagena el cetáceo que murió por indigestión de basura marina. «Le he sacado las tripas a propósito», explica la artista sobre 'Va llena de plástico', la escultura con la que participa en el festival Mucho Más Mayo

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

El whatsapp de la artista y profesora Belén Orta (Cartagena, 1974) echa humo. Parece que no ha gustado a todo el mundo la escultura de un cachalote destripado y sangriento que ha plantado en la calle Puerta de Murcia, en pleno centro peatonal de su ciudad, con motivo del festival Mucho Más Mayo, volcado en su novena edición hacia la sostenibilidad medioambiental. Imposible dar una vuelta por Cartagena, hacer un recado, asomarse al mar, sin reparar en la presencia de 'Va llena de plástico', una obra que parece pedirnos cuentas.

«Me están criticando mucho, dicen que es una imagen muy cruel, sobre todo para los niños, y hay quien me ha asegurado que no piensa pasar por allí hasta que la quiten», explica divertida y un tanto extrañada a 'La Verdad' Belén Orta, autora de una obra cargada de simbolismo y siempre con mensaje. Que sorprende y provoca preguntas.

Atención: no es una ballena cualquiera. El cetáceo que ha inspirado su polémica pieza es el cachalote encontrado sin vida en Cabo de Palos el 27 de febrero, un soberbio mamífero marino -diez metros, seis toneladas- del que más tarde se supo que había muerto por una indigestión de basura marina. La necropsia reveló que llevaba en su aparato digestivo un menú mortal de bolsas de basura, sacos de rafia, trozos de redes, cabos e incluso un bidón. Casi treinta kilos de desechos arrojados al mar que nos retratan como la especie dañina que somos.

Remover conciencias

«Le he sacado las tripas a propósito, para que se vea que murió por tragarse los plásticos», advierte la artista, satisfecha porque cree haber cumplido con el objetivo de «remover las conciencias».

¿Los niños lo entienden, se han asustado al ver la sangre? «Para nada», contesta rotunda. «Trabajo con niños y tengo dos hijos, que por cierto me han ayudado con la escultura, y te puedo decir que a ellos sí les ha gustado. Me conformo con haberles concienciado a ellos, que al final serán los que tengan que poner solución a todo esto».

Denunciar la plastificación del mar exigía una pieza no precisamente amable, cree Belén Orta: «Lo he planteado feo a conciencia, aunque la realidad es mucho más macabra. Pero no soy nada conflictiva, ojo», avisa una artista que vio frustrada el año pasado, en este mismo certamen, su obra 'Estremecedor ataque': un pulpo gigante sobre la réplica del submarino de Isaac Peral. El exalcalde José López quizá no entendió su guiño literario a 'Veinte mil leguas de viaje submarino' de Julio Verne, así que se vio obligada a instalar el amenazador pulpo, descontextualizado, en la Muralla de Carlos III.

El cachalote reventado de Belén Orta seguirá llamando nuestra atención en la calle hasta el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente.

 

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