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Un barco partió al cachalote

Técnicos de Medio Ambiente practican una necropsia al cachalote encontrado la semana pasada en aguas de Cartagena./CARM
Técnicos de Medio Ambiente practican una necropsia al cachalote encontrado la semana pasada en aguas de Cartagena. / CARM

El cetáceo hallado muerto en aguas de Cartagena tenía rota la columna vertebral, lesión que apunta al choque con una embarcación

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Los cachalotes no se apartan en alta mar. Por muy grande que sea el obstáculo. No tienen enemigos naturales y por tanto nunca se sienten en peligro, recuerdan los científicos que estudian a estos grandes mamíferos, los mayores depredadores del planeta con sus 18 metros de longitud y hasta 60 toneladas de peso. Hasta que los arrolla un barco en una de las numerosas autopistas marítimas que surcan los océanos. Esto es probablemente lo que le ocurrió al cetáceo encontrado muerto el jueves pasado en aguas de Cartagena: el fuerte golpe que presentaba, tan violento que le rompió la columna vertebral, apunta a la colisión con un buque.

La Dirección General de Medio Natural de la Comunidad Autónoma difundió ayer la «causa más probable de muerte» del juvenil de cachalote, de unos seis metros de longitud y 2.280 kilos de peso, hallado a la deriva en avanzado estado de descomposición cerca de Escombreras: traumatismo muy grave con fractura de la columna vertebral. Así lo ha determinado el equipo de atención de varamientos del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de El Valle tras practicarle una necropsia.

Los expertos de la Consejería de Medio Ambiente también realizaron al cachalote una inspección exhaustiva para descartar una 'indigestión' de basura marina como causa de la muerte, tras el antecedente del ejemplar varado en febrero en Cabo de Palos, que portaba 29 kilos de plástico en su aparato digestivo. «Esta vez tan solo se encontró una bolsa y varios fragmentos de menor tamaño que no comprometen el desarrollo del animal, ya que se podía alimentar con normalidad al encontrarse en su estómago gran cantidad de otolitos [materiales sólidos que forman parte del oído interno de los vertebrados] y picos de calamar», informa el Gobierno regional.

«Ha sido un barco, y además un barco grande, un mercante o un crucero», señala a 'La Verdad' José Luis Murcia, experto en cetáceos de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), organización que trabaja desde hace años en la conservación de los mamíferos marinos en aguas de Alicante, Murcia y Almería. «No se me ocurre otro motivo por el que haya podido aparecer un cachalote con la columna partida en dos que la colisión con una embarcación. Cuando terminan una larga inmersión pasan mucho tiempo en la superficie del mar recuperando los niveles de oxígeno en la sangre, y en ese momento son muy vulnerables», explica. No es fácil evitar estos incidentes, aunque una forma de reducirlos es aumentar los dispositivos de control de tráfico marítimo, propone Murcia, como el que opera en Cabo de Palos.

Tráfico intenso en alta mar

El intenso tráfico marítimo es una de las principales causas de mortalidad de los cachalotes, junto con la contaminación acústica -que los desorienta- y la ingesta de plásticos y otros objetos. Así lo constató hace dos años un estudio de la Universidad de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife) en el que se asegura que casi todas las muertes no naturales de esta especie ocurridas en los últimos diez años en Canarias -el 89%- se debieron a colisiones con embarcaciones.

Evitar estos accidentes es el objetivo del Corredor de Migración de Cetáceos del Mediterráneo, entre Alicante, Gerona y Baleares -con una superficie equivalente a Aragón-, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 29 de junio. Un amplio pasillo para ballenas y delfines en el que quedan prohibidas las prospecciones petrolíferas y donde se elaborará un mapa de ruidos.

También la Región de Murcia cuenta con un espacio protegido por la presencia de mamíferos marinos: la Zona de Especial Conservación (ZEC) Valles Submarinos del Escarpe de Mazarrón, 154.000 hectáreas desde Cabo de Palos (Cartagena) hasta la isla del Fraile (Águilas) que suponen un importante corredor migratorio y zona de alimentación para cetáceos, tortugas y aves marinas.

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