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«Hace 40 años había más vocación»

Los pioneros. En la fila superior, Juan Carlos Calvín, Carmen Molina Sempere, Manuel Ortega, Lola Ferrer, José Antonio García Charton, Ana María Martínez, Ángel Pérez Ruzafa, Emilio Díez de Revenga, Concepción Marcos Diego, Enrique Nicolás, María Ángeles Puig, Francisco Robledano, José Moreno, Miguel Ángel Esteve, Arnaldo Marín, Ignacio Franco, Andrés Millán, Andrés Giménez Casalduero, Rafael Ferrando y Luis Ramírez. En la fila inferior, María Rosario Vidal-Abarca, Elena Barcala, Juan Eduardo Guillén, Gonzalo González Barberá, María Luisa Suárez, José Francisco Calvo Sendín, Joaquín Medina, Manuel Imbernón, Rosa Gómez, Josefa Velasco, Antonio Torres y Vicente Hernández Gil. La fotografía se tomó a finales de los años ochenta. /v. h. gil
Los pioneros. En la fila superior, Juan Carlos Calvín, Carmen Molina Sempere, Manuel Ortega, Lola Ferrer, José Antonio García Charton, Ana María Martínez, Ángel Pérez Ruzafa, Emilio Díez de Revenga, Concepción Marcos Diego, Enrique Nicolás, María Ángeles Puig, Francisco Robledano, José Moreno, Miguel Ángel Esteve, Arnaldo Marín, Ignacio Franco, Andrés Millán, Andrés Giménez Casalduero, Rafael Ferrando y Luis Ramírez. En la fila inferior, María Rosario Vidal-Abarca, Elena Barcala, Juan Eduardo Guillén, Gonzalo González Barberá, María Luisa Suárez, José Francisco Calvo Sendín, Joaquín Medina, Manuel Imbernón, Rosa Gómez, Josefa Velasco, Antonio Torres y Vicente Hernández Gil. La fotografía se tomó a finales de los años ochenta. / v. h. gil

La Universidad de Murcia celebra las cuatro décadas de los estudios de Ecología

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Miguel Ángel Esteve (59 años) fue el primer becario del Departamento de Ecología de la Universidad de Murcia. El veterano profesor, también político en otros tiempos, ecologista militante y, siempre, una voz comprometida y sin complejos con la defensa del medio ambiente, recuerda el curso 1978-1979 como una época de iniciación en la que el entusiasmo se imponía a la falta de recursos materiales. Junto a las docentes María Luisa Suárez (62) y María Rosario Vidal-Abarca (61), ambas catedráticas, es parte de la memoria -aún felizmente viva- de aquel tiempo en que «todo estaba por hacer». En una conversación con 'La Verdad', los tres rememoran los inicios de unos estudios «fundamentales» que se incorporaron en cuarto curso a la licenciatura de Ciencias -entonces con dos ramas, Biológicas y Químicas-, hace ahora cuarenta años, de la mano del recordado profesor Luis Ramírez Díaz. Una efeméride redonda que la Facultad de Biología celebra con un programa de conferencias, mesas redondas y exposiciones que comienza el jueves 21.

Tres profesores, alumnos de la primera promoción, recuerdan los inicios de esta disciplina en la UMU y su reflejo «agridulce» en la conciencia ambiental de la Región

«No había nada, te tenías que autoabastecer de todo, y hasta venir a clase era una aventura», recuerdan sobre el traslado de la facultad a la Casa Cuna en un semidesierto campus de Espinardo comunicado con Murcia con dos precarias líneas de autobús, una de ellas la de Molina de Segura. En ese edificio que ahora, remozado, ocupa el Instituto Euromediterráneo del Agua, se quedó encerrada una noche María Rosario Vidal-Abarca hasta que la liberó una monja. Una de las religiosas que atendían la residencia de ancianos adyacente, y que atendió sus gritos de auxilio a través de la ventana.

El programa

21 de febrero. Conferencia del catedrático de la UAM Carlos Montes
'Bienestar humano y objetivos de desarrollo sostenible'. Aula de Cultura de Cajamurcia. Murcia. 19.00 horas.
19, 20 y 21 de febrero. Jornadas ecológicas para estudiantes.
Vestíbulo de la Facultad de Biología. Campus de Espinardo. 10.00 a 14.00 horas.
21 de marzo. Mesa redonda '40 años de Ecología en la Universidad de Murcia'
(Miguel Ángel Esteve, Francisco López Bermúdez, Francisca Baraza y Emilio Díez de Revenga). Hemiciclo Facultad de Letras. 19.00 horas.
3 al 7 de junio Exposición 'Mujeres & Limnología'
(con mesa redonda el 5 de junio). Vestíbulo de la Facultad de Biología. Campus de Espinardo.
5 de junio. Conferencia de Berta Martín-López (Universidad de Leuphana de Lüneburg, Alemania)
'Mujeres en las Ciencias de la Sostenibilidad: la importancia de las dinámicas de género'. Salón de Actos Hermenegildo Lumeras de Castro (Facultad de Química). 12.00 horas.

Más batallitas: las horas perdidas camino de clase por los atascos en Espinardo -sin rondas ni autovías, la carretera nacional atravesaba la pedanía por la Calle Mayor- y la instalación de los laboratorios en los aseos del antiguo orfanato, con las bañeras infantiles aprovechadas como piletas.

«Nos percibían como elementos incómodos por advertir lo que pasaba con Portmán, el Mar Menor, el agua...»

Son solo algunas de las decenas de anécdotas que se atropellan en una sala de reuniones del viejo edificio de Biología y que reflejan esa etapa «mucho más doméstica y familiar», cuando la relación con los alumnos era más cercana.

«Ahora son menos responsables en todos los sentidos, hay que resolverles todos los problemas, mientras que en nuestra época éramos más maduros y estábamos deseando tomar las riendas de nuestra vida», opina Vidal-Abarca. «Y además, hace 40 años había más vocación: ¡realmente queríamos ser biólogos! Prácticamente vivíamos aquí», añade María Luisa Suárez.

Más de 4.000 alumnos

La Facultad de Biología imparte actualmente tres grados: Biología, Biotecnología y Ciencias Ambientales. Desde la primera promoción de biólogos en 1980, hasta el curso pasado, 4.020 alumnos han cursado las asignaturas de Ecología (3.164 biólogos y 856 ambientólogos). Los cinco grupos de investigación del Área de Ecología han dado como fruto unos 1.000 artículos científicos, unos 300 libros o capítulos, unas 90 tesis doctorales y más de 300 tesinas, trabajos de fin de grado y máster, junto con más de 150 proyectos de investigación y 225 contratos con empresas y administraciones públicas.

María Luisa Suárez, Miguel Ángel Esteve y M. Rosario Vidal-Abarca, en la Facultad de Biología.
María Luisa Suárez, Miguel Ángel Esteve y M. Rosario Vidal-Abarca, en la Facultad de Biología. / nacho garcía/ aGM

¿Sienten que han sido útiles? ¿Ha calado en la sociedad murciana la divulgación y producción científica del Departamento de Ecología? «La sensación es agridulce», se lamenta Miguel Ángel Esteve. «Claro que hemos hecho un papel, pero dando un paso adelante y dos para atrás. En los primeros años hubo una especie de 'boom' y se facilitó una conexión con la Comunidad Autónoma que trasladó los asuntos del medio ambiente a la agenda política, ¡y a veces incluso se nos hacía caso!», celebra quien participó en la tramitación de las primeras normativas de protección de los espacios naturales, a comienzos de los años noventa. «Pero nuestra percepción es que hemos trabajado mucho y que esa labor no se ha reflejado lo suficiente en un cambio del paradigma social», coinciden.

En la relación con la Administración regional, sienten que los puentes necesarios para transferir conocimientos están muy deteriorados: «Los últimos veinte años han sido los peores con diferencia», aseguran: «Nos hemos sentido más cercanos a la Administración central porque aquí nos percibían como elementos incómodos solo por anticipar tendencias y normativas que venían de Europa». «Y por advertir lo que estaba pasando con Portmán, el Mar Menor, el agua...», añaden.

Estos profesores, que comparten departamento con otros pioneros como Ángel Pérez Ruzafa, José Francisco Calvo, Francisco Robledano, Concepción Marcos, Rosa Gómez, Arnaldo Marín o José Antonio García Charton, siguen pidiendo a sus alumnos «que se hagan preguntas, que sean críticos». Y no se ven jubilados, sino unos años más al pie del cañón. Al menos hasta los setenta.