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¿Cuánta agua se roba en España?

Sondeo ilegal para la extracción de aguas subterráneas./GREENPEACE
Sondeo ilegal para la extracción de aguas subterráneas. / GREENPEACE

Greenpeace abre un buzón confidencial para denunciar los pozos ilegales, más de un millón en todo el país según la organización ecologista

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

"Las guerras del futuro se librarán por el agua". Más que como una profecía, esta sentencia comienza a interpretarse como un hecho cierto en un contexto global de cambio climático y de sequías cada vez más prolongadas en las regiones más secas del planeta. Entre ellas España, donde las extracciones ilegales se multiplican "ante la impunidad y la falta de transparencia por parte de las administraciones públicas", según la denuncia de Greenpeace, que aprovecha el Día Mundial del Agua (se celebra este jueves, 22 de marzo) para abrir una investigación colaborativa: la organización ecologista quiere saber cuántos pozos irregulares existen en el país y quién los explota, detrayendo esos recursos de acuíferos en general sobreexplotados. El abastecimiento futuro y el medio natural están en juego.

La cifra oficial de pozos ilegales es de 510.000, un dato facilitado por el Gobierno en 2006 pero que no se ha actualizado desde entonces. Un arsenal de 'pinchazos' en el subsuelo con capacidad para extraer 3.570 hectómetros de agua al año, el equivalente al consumo medio de 58 millones de habitantes. Estos números supondrían que aproximadamente la mitad del agua bombeada desde los acuíferos se obtendría ilegalmente, aunque Greenpeace estima que podría haber más de un millón de estos sondeos irregulares.

Greenpeace se sirve de la plataforma de denuncia 'online' Fíltrala, un portal donde se puede facilitar información de forma confidencial y segura, para reclamar colaboración ciudadana y de profesionales que dispongan de datos relevantes. La organización ecologista asegura que toma la iniciativa "ante la falta de datos públicos sobre el número de pozos ilegales y la impunidad en torno al robo del agua, que no permite conocer la verdadera dimensión del problema".

“Ante la falta de transparencia del Ministerio de Agricultura con este asunto, necesitamos del apoyo de la sociedad para acabar con estas prácticas irregulares que ponen en peligro nuestro abastecimiento futuro. Hay muchos ciudadanos que tienen acceso a información relevante para esta investigación. Se trata de colaborar entre toda la ciudadanía para no poner en riesgo un bien común y tan necesario como el agua”, asegura Julio Barea, portavoz de Greenpeace.

El país más árido de Europa

Los ecologistas recuerdan que España sigue siendo el país más árido de Europa, con el 75% de su territorio susceptible de sufrir desertificación. "Sin embargo, en los últimos años, la sobreexplotación ilegal e indiscriminada del agua para regadíos y desarrollo urbanístico, muy especialmente del agua subterránea, ha provocado la proliferación de pozos y sondeos ilegales".

La extracción ilegal es un delito tipificado en el Código Penal con multas e incluso penas de prisión, "pero la falta de información y de medios de las fiscalías para perseguirlo contribuye a la impunidad", argumenta Greenpeace. “Necesitamos que las autoridades competentes cuenten con los recursos necesarios para perseguir uno de los delitos medioambientales que más se comete en España. De no ser así, en época de sequía puede haber un efecto llamada que agrave la situación”, advierte Barea.

La extracción incontrolada de aguas subterráneas no solo supone una disminución de este recurso, sino que también afecta a su calidad. "La reducción continua del nivel del agua y la profundidad cada vez mayor de los pozos pueden aumentar la concentración en sales y reducir la calidad de su agua, e incluso contaminarlo", señala la ONG ecologista.

Según datos oficiales del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), el 44% de las masas de aguas subterráneas se encuentran en mal estado cuantitativo y/o químico (321 de 761). "Una cifra que, de no controlarse, podría seguir aumentando y poner en grave peligro nuestras reservas de aguas subterráneas para el futuro cercano", concluye Julio Barea.

La degradación de espacios naturales como el Mar Menor, Doñana y las Tablas de Daimiel está relacionada con la sobreexplotación de las masas de agua subterránea que alimentan esos humedales, el tipo de ecosistema más amenazado en el planeta.

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