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2040, el año del lince

Un lince ibérico semioculto entre arbustos./SERGIO MARIJUÁN
Un lince ibérico semioculto entre arbustos. / SERGIO MARIJUÁN

Los expertos creen que el felino ibérico podría estar salvado dentro de dos décadas si se alcanza la cifra de 750 hembras reproductoras

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

El lince ibérico corre hoy menos peligro que a finales del siglo pasado, cuando parecía abocado a la extinción con menos de cien ejemplares en dos poblaciones aisladas (Doñana y Sierra Morena). Veinte años después, y gracias a un gran esfuerzo técnico, científico y económico por parte de diferentes administraciones y más de 50 instituciones públicas y privadas, el 'Lynx pardinus' ya no está en peligro crítico de extinción pero no se puede decir que esté salvado. Será necesario prolongar durante otras dos décadas el intenso trabajo de conservación de la especie hasta lograr la cifra de 750 hembras reproductoras en libertad (ahora mismo solo hay 130) y al menos ocho nuevas poblaciones, según la opinión de los expertos reunidos la semana pasada por WWF España en unas jornadas sobre el futuro del todavía escaso felino. Sí: 2040 puede ser el año del lince.

La Escuela Superior de Montes y Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid reunió a ochenta científicos y gestores en las jornadas técnicas 'El lince ibérico ('Lynx pardinus'), mirando hacia el futuro', organizadas por WWF España, en las que se analizó el trabajo desarrollado en los últimos año, al amparo de los proyectos Life que dirigió el biólogo Miguel Ángel Simón, ya jubilado, y los nuevos objetivos que deben cumplirse para lograr «la recuperación real» de la especie, que ya cuenta con más de 600 individuos en libertad.

La recuperación del lince ibérico es una historia de éxito, aseguró el secretario de Estado de Medio Ambiente en funciones, Hugo Morán, quien recordó los esfuerzos coordinados de decenas de entidades públicas y privadas (sociedades de cazadores, propietarios de fincas, organizaciones ecologistas), varias comunidades autónomas (Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia) y dos países (España y Portugal), que han conseguido «el titánico objetivo de evitar lo que parecía una inevitable extinción».

Cien millones de euros

Y un ejemplo de cooperación que ha sentado las bases para la recuperación de otras especies en el futuro. Ni España ni Europa podían permitirse el fracaso de perder una especie tan emblemática como el lince ibérico y hasta el momento han estado a la altura, si bien con un coste económico muy considerable: unos cien millones de euros.

Pero no todo han sido días felices. La elevada mortalidad por atropellos y otros motivos obligan a actuar en las infraestructuras y la concienciación social para que no se malogre un esfuerzo tan grande. Entre las lecciones aprendidas en los últimos años, el doctor en Zoología y experto en lince ibérico de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de la Junta de Andalucía Germán Garrote destaca la importancia de «erradicar el furtivismo y las malas prácticas cinegéticas, una causa de mortalidad especialmente preocupante por la dificultad para ser detectada».

«Estamos a la mitad del camino: hemos tardado casi veinte años en evitar su extinción y nos quedan otros veinte para conseguir que esté fuera de peligro», sostiene Ramón Pérez de Ayala, coordinador del Programa del Lince Ibérico de WWF España. La gestión futura de esta especie pasa por un nuevo modelo de gobernanza entre Portugal, España y el resto de los actores implicados hasta ahora, especialmente las administraciones, a las que se pedirá un compromiso económico y de gestión a medio y largo plazo. Y se intentará la incorporación de Madrid y Castilla y León, territorios estratégicos en la expansión del gato salvaje.

Reintroducciones en la Región de Murcia

La estrategia de conservación y recuperación de la especie pasa por la conexión de las diferentes poblaciones establecidas hasta ahora en Portugal, Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha mediante corredores naturales, y por la reintroducción de ejemplares para crear otras nuevas. La Región de Murcia ya ha designado dos posibles zonas para la liberación de linces, en sierras de Lorca y Caravaca de la Cruz.

El reto es crear un total de ocho poblaciones nuevas, reintroduciendo linces en territorios aún no ocupados, para aumentar el número de 130 hembras reproductoras distribuidas en núcleos aislados entre sí o en zonas que ya han alcanzado su capacidad de carga. De este modo se conseguiría el Estado de Conservación Favorable de la especie (ECF); el rango, según la Directiva Hábitats, que garantiza la viabilidad de la especie a largo plazo. Alcanzar este estado para el lince ibérico es una obligación legal, además de un reto científico, advierte WWF España.

Según los expertos, la población mínima viable se alcanzaría con 750 hembras reproductoras viviendo en poblaciones conectadas, lo que se lograría en 2040 siguiendo el ritmo de trabajo actual. «Estas cifras suponen un hito en la conservación de especies amenazadas, pues no existe precedente de un cálculo tan exacto», asegura la ONG conservacionista.

Coordinación estable

Según Francisco Villaespesa, coordinador de los centros de cría en cautividad del Organismo Autónomo de Parques Nacionales, es necesario continuar con las sueltas intensivas y crear un programa europeo de especies amenazadas (EEP, por sus siglas en inglés) que asegure la gestión integral de la genética de individuos en libertad y en cautividad.

Los proyectos europeos Life, liderados por Andalucía y ya finalizados, han servido hasta ahora de marco para la recuperación del lince ibérico. Pero ahora se abre una nueva etapa en la que «se hace imprescindible el trabajo a nivel supraterritorial con la creación de una estrategia ibérica de conservación y la figura de un coordinador estable que asegure la consecución de los objetivos, tanto en España como en Portugal, y aborde temas como la realización de un censo ibérico de conejo, la conectividad entre poblaciones y asegure la financiación. Necesitamos un modelo de coordinación estable en el tiempo que no existe actualmente en la normativa pero que, si somos capaces de crearlo, servirá para la cooperación transfronteriza con otras especies, como el oso, el desmán y el visón europeo», propone Luis Suárez, responsable del programa de especies de WWF España.