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El Mar Menor recupera parte de sus praderas

Evolución de las praderas marinas en el Mar Menor 2014-2017. /LV
Evolución de las praderas marinas en el Mar Menor 2014-2017. / LV

La nueva cartografía del IEO y ANSE confirma una mejoría con respecto a 2016, aunque más de la mitad del fondo de la laguna sigue arrasado

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Los fondos del Mar Menor comienzan a recuperar su vegetación sumergida: una pieza fundamental del ecosistema acuático que garantiza cobijo y alimento para la fauna del humedal y que además actúa como filtro natural del agua, entre otras funciones. Después de constatar hace dos años la desaparición del 85% de las praderas marinas, que en 2014 alfombraban casi todo el fondo de la laguna, el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) han realizado una nueva cartografía que arroja noticias esperanzadoras. Por fin.

El 53% del lecho marino sigue arrasado por el proceso de eutrofización que tiñó las aguas de verde en la primavera de 2016 y redujo al mínimo la entrada de luz en la columna de agua, pero las dos especies de plantas acuáticas propias de la laguna -'Cymodocea nodosa' y 'Caulerpa prolifera'- comienzan a ganar terreno, según los trabajos de campo realizados el año pasado, «posiblemente por la mejora transitoria de la calidad del agua en determinadas épocas del año», según deducen los investigadores.

La superficie ocupada por 'Cymodocea nodosa' es actualmente de 989,9 hectáreas, solo el 13,5% de la que cubría en 2014 (7.315 hectáreas); y en aguas someras, ya que apenas sobrepasa profundidades de dos metros. La 'Caulerpa prolifera', conocida como 'orejilla de liebre', sí ha conseguido recolonizar fondos de entre dos y cinco metros hasta recuperar el 36,4% del área perdida entre 2015 y 2016.

Esta última planta es lo que en términos ecológicos se conoce como una especie oportunista, «es decir, capaz de aprovechar cualquier mejora del medio para desarrollarse rápidamente», advierten los autores del estudio, cofinanciado por la Fundación Biodiversidad (Ministerio para la Transición Ecológica) y enmarcado en el proyecto 'Adaptación de los hábitats del litoral del Sureste de la Península Ibérica ante los efectos del cambio climático'.

Control de nutrientes

«Los fondos recolonizados por 'Caulerpa' podrían contribuir a un mayor control de los nutrientes de los sedimentos, pero hay que tener en cuenta que esta recolonización es parcial y todavía queda una proporción importante del fondo marino por recuperar. Por otro lado, está claro que las praderas de 'Cymodocea nodosa' necesitan más tiempo, y también es posible que dicha mejora en la transparencia del agua no sea todavía suficiente para esta especie», por lo que «el camino que queda por recorrer puede ser largo y complicado», señalan los expertos de ANSE y el IEO, organismo que ha aportado a este análisis la experiencia de su Grupo Ecología de Angiospermas Marinas (GEAM) del Centro Oceanográfico de Murcia.

La nueva cartografía del Mar Menor confirma que la nacra ('Pinna nobilis') ha sufrido una mortalidad masiva del 94%. Este molusco bivalvo, una especie de mejillón gigante no comestible, había colonizado parte del Mar Menor pese a que se trata de una especie propia del Mediterráneo, donde ha perdido casi todas sus poblaciones en aguas españolas por la acción de un parásito. Declarada en peligro crítico de extinción, los científicos esperan que los catorce ejemplares que aún sobreviven en el entorno de la isla del Barón puedan servir de reservorio genético que impida su extinción.

El mapeo de los fondos del humedal se ha realizado con la misma metodología que en 2014, cuando se comprobó, no sin cierta sorpresa, que las praderas marinas tenían una presencia dominante en la albufera, especialmente las de 'Cymodocea nodosa', que entonces representaban un 54%. Una realidad que chocaba con los resultados de estudios anteriores, «que atribuían a este hábitat mucha menos relevancia, relegado a zonas someras de la laguna e incluso casi desaparecido».

«Estos hábitats son de importancia crucial para el ecosistema del Mar menor, pues de forma similar a las praderas de 'Posidonia oceanica' en el Mediterráneo, aportan una serie de servicios y funciones de las que depende incluso el desarrollo socio-económico de la población humana en torno a la laguna», explican el director de ANSE, Pedro García, y el experto en angiospermas del IEO Juan Manuel Ruiz.

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