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'Invierno'

Errata Naturae publica el deslumbrante relato iniciático del escritor y activista medioambiental Rick Bass en el gélido valle del Yaak

El escritor estadounidense Rick Bass./GETTY IMAGES
El escritor estadounidense Rick Bass. / GETTY IMAGES
Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Se pasa frío leyendo 'Invierno', el deslumbrante y divertido diario del escritor y activista medioambiental norteamericano Rick Bass (Fort Worth, Texas, 1958). Aunque la sensación predominante es el calor que desprenden los troncos de alerce que arden lentamente en la chimenea mientras fuera se desata una tormenta de nieve con el termómetro desplomándose a treinta bajo cero. Fuera es el valle del Yaak, en Montana, una esquina gélida de Estados Unidos pegada a la provincia canadiense de la Columbia Británica. Un lugar donde la actividad básica consiste en reunir la máxima cantidad de leña posible para sobrevivir a la temporada blanca; algo así como unas cuarenta cuerdas, esa es la unidad de medida. La vida en esos bosques gira en torno a mantenerse caliente. Así de sencillo.

Rick Bass es un escritor reconocido en su país que aún no había sido editado en España. Por suerte, Errata Naturae publicó en noviembre pasado el libro (traducido por Silvia Moreno Parrado) en el que RB relata su encuentro impactante con el Gran Frío con mayúsculas, en un lugar tan duro como hermoso al que decidió trasladarse con su entonces novia, la pintora Elizabeth Hughes, desde el cálido estado de Texas. La obra, un dietario que cubre del 13 de septiembre al 14 de marzo en su primer año en Montana, se publicó originalmente en 1991. No importa. Su lectura es tan gozosa y el texto se mantiene tan actual que como lector solo siento habérmelo perdido tanto tiempo. Un placer intemporal.

Entre alces, coyotes, pumas, osos y uapitís, Rick Bass se entrega feliz a una nueva vida sin luz eléctrica ni teléfono donde la herramienta fundamental es la motosierra, en el caso del autor una Stihl 0.34, un «caballo salvaje» al que tiene «un miedo de muerte» y cuyo uso prolongado provoca una malformación en los dedos de las manos conocida como mal de Raynaud o síndrome del túnel carpiano.

Aunque nada tan catastrófico como olvidarte de cortar el agua cuando baja un frente frío desde Alaska. Si no has estado rápido, las tuberías congeladas reventarán y tendrás que mudarte a otra cabaña hasta el verano. Un descuido en el que te va la vida que RB relata con gracia, buen gusto y profundidad literaria.

Por ejemplo: «Cuarenta bajo cero. Estamos un poco asustados. Estamos a merced del frío. Esperamos su misericordia. Es como si este frío brutal estuviera buscando algo, como si nos sobrevolara escrutador. Espero que no encuentre aquí lo que escrudriña. Quiero que pase de largo».

O esto otro, menos dramático: «La otra noche vi un alce acercarse veloz desde el bosque, arrastrando con él la valla de alguien. Lo observé mientras cruzaba nuestro pastizal al galope, con zancadas largas y ágiles (...). Seguí su rastro un kilómetro a través del bosque, arbolitos y helechos barridos y rastrillados como en una zona talada, un túnel de luz entre los árboles; no llegué a encontrar ninguna valla ni le di alcance».

Vivencias, anécdotas, cervezas (muchas cervezas) y tacos en el Dirty Shame (el único bar del pueblo), extraña identificación con una naturaleza tan extrema, transformación personal y mucho aprendizaje. Lo primero, la intendencia básica para no morir congelado:

-Tocones en la parte de atrás de la camioneta para presionar sobre el eje trasero y no derrapar en la nieve profunda.

-Un cartón para colocar delante del radiador de la camioneta y que no se escape el calor del motor.

-Piezas de repuesto para el generador, siempre a mano: bujías, filtro de aceite y filtro de combustible.

-Saco de dormir, hacha y palo para la nieve en todos los vehículos.

-Guantes y linterna.

-Cargador de baterías y batería cargada de repuesto.

-Cadenas para la nieve.

-Y muy importante: no poner el freno de mano al aparcar si hace muchísimo frío. Podría congelarse en esa posición y dejarte atrapado.

Aún queda mucho invierno por delante. Así que yo de vosotros leería este libro. Entre lo mejor de la excelente añada de 'nature writing' de 2018.

PD. Rick Bass es miembro de la junta directiva del Yaak Valley Forest Council y de la organización Round River Conservation Studies, y sigue viviendo con su familia en su rancho de Montana.