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Cadáveres

La Guardia Civil da un golpe al tráfico ilegal de especies protegidas con la incautación de 200 piezas disecadas a un taxidermista alicantino

Varias de las piezas incautadas por el Seprona en la operación 'Taxideralia'. /EP
Varias de las piezas incautadas por el Seprona en la operación 'Taxideralia'. / EP
Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Leones, tigres, osos, rinocerontes, elefantes, gacelas, incluso un leopardo de las nieves, uno de los felinos más bellos y amenazados del planeta. Los restos de estos animales fabulosos, desprovistos de toda su dignidad y belleza natural, se almacenaban disecados en un almacén de Mutxamiel (Alicante), donde un zapatero reciclado en taxidermista se dedicaba a naturalizarlos para venderlos después a ricachones caprichosos con tanta pasta como pocos escrúpulos. Y muy mal gusto. Ponga una pantera de ojos vidriosos en su salón por, digamos, 8.000 euros. Y 45.000 el kilo si hablamos de cuerno de rinoceronte (más caro que la cocaína, que ronda los 35.000 euros los mil gramos). Palabras mayores este negocio indigno que mueve 85.000 millones al año según el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), que este martes dio a conocer los resultados de la operación 'Taxideralia'.

No pude estar en la rueda de prensa en la que se anunció este golpe al tráfico de especies amenazadas, una 'sorpresa' que la Guardia Civil nos tenía reservada a los miembros de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) durante una jornada de formación convocada por el Ministerio para la Transición Ecológica. Aún sin AVE en Murcia, el viaje a Madrid se hace largo en el tren de la bruja. Aunque de haberlo sabido quizá me hubiera animado para conocer en primera línea todos los detalles de la primera gran operación del Plan de Acción Español de Lucha contra el Tráfico de Especies Silvestres, que de momento se salda con seis imputados por un presunto delito contra la fauna.

España es un punto clave en este negocio que condena a la muerte a algunos de los seres vivos más bellos y escasos del planeta: según Luis Mariano Gonzalez, jefe del área de Acciones de Conservación del Ministerio, el 31% de las pieles de reptil incautadas en todo el mundo tenían nuestro país como destino.

El Seprona llegó hasta esta banda por el método más rápido: contestando a sus anuncios en internet y haciéndose pasar por clientes interesados. El impacto llegó después, cuando los agentes comprobaron la enorme cantidad de piezas disecadas, cuyos restos el taxidermista vertía a la red de alcantarillado. Todo es cutre y sucio en este comercio fúnebre.

PD. Tengo una historia personal con la taxidermia. El elemento más vistoso de la casa en que crecí (años setenta del siglo pasado) era un águila perdicera disecada. La mataron a tiros en el campo, cuando abatir 'alimañas' estaba bien visto, y alguien se la regaló a mi padre, que encargó que la disecaran. Creo que aún sabría llegar hasta el taller del taxidermista, en la calle Ancha de Águilas. Mis hermanos y yo fantaseábamos con el bicho, hasta que nos hicimos mayores y dejó de interesarnos. Uno a uno nos fuimos de casa y un día reparamos en que faltaba el águila. Mi madre la había tirado. Una de esas decisiones inapelables que toman las madres, con su criterio inamovible para el orden y la limpieza. Hizo bien.