Los jóvenes alemanes dan alas a Los Verdes

El dirigente ecologista Robert Habeck, celebra los resultados en las elecciones de Baviera./EFE
El dirigente ecologista Robert Habeck, celebra los resultados en las elecciones de Baviera. / EFE

Aupado por la marea de protesta contra el cambio climático, el partido ecologista asciende ya al primer puesto en los sondeos

JUAN CARLOS BARRENACorresponsal. Berlín

La juventud está sacudiendo los cimientos de la política alemana y dando un giro a su espectro tradicional de partidos. En las recientes elecciones europeas, las dos grandes formaciones clásicas, la conservadora Unión de cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU) y los socialdemócratas (SPD), sufrieron pérdidas considerables mientras Los Verdes registraron apreciables ganancias que los convirtieron por primera vez en la historia en la segunda fuerza a nivel nacional, muy por delante del SPD.

El partido ecologista es ya incluso el primero en las encuestas de intención de voto para unas hipotéticas legislativas adelantadas. Los Verdes sacan un punto de ventaja a los conservadores y más de una docena a los socialdemócratas. La crisis de la gran coalición, desatada por la dimisión de la presidenta del SPD, Andrea Nahles, abre la posibilidad de un adelanto electoral y de que el próximo o la próxima canciller federal sea un ecologista. Gracias, sobre todo, al voto joven.

EN SU CONTEXTO

40%
de apoyo tendría el líder ecologista Robert Habeck para ser canciller. La sucesora de Merkel se quedaría en el 36%.
Fuerza en cabeza.
Los Verdes habrían ampliado su ventaja sobre la CDU hasta los tres puntos, 27% frente a 24%, según el último sondeo de Forsa. Sólo un 19% apoyaría a la líder conservadora en voto directo.
Con todo a favor.
La fuerza emergente se beneficia de la movilización de los votantes, la autodestrucción socialdemócrata y sus fallidos esfuerzos en política medioambiental, según los analistas.

Como en ningún otro gran país europeo, los 'Fridays for future' -los viernes de no ir a clase en colegios e institutos para manifestarse y exigir medidas con las que frenar el cambio climático- han calado profundamente en Alemania. En algo más de seis meses, el movimiento iniciado por la noruega de 16 años Greta Thunberg se ha hecho fuerte en el país más poblado y rico de la Unión Europea. Las protestas de los viernes van en aumento y se celebran ya en todas las grandes capitales. Su relevancia es tal que sociólogos y politólogos comparan las manifestaciones en defensa del medio ambiente con las protestas de mayo del 68, con una apreciable diferencia: quienes luchaban contra el sistema hace ya más de medio siglo eran de media diez años mayores que los jóvenes revolucionarios de hoy.

La urgencia del clima

El movimiento ha devuelto a la protección del clima la urgencia que había perdido. Tras la aprobación del Acuerdo de París sobre cambio climático en 2015 y la marcha de EE UU después de la llegada al poder de Donald Trump, el asunto había ido quedando relegado en las agendas políticas, por resignación, desidia o desinterés. Los más jóvenes son conscientes de que serán ellos quienes sufran con más intensidad las consecuencias del calentamiento del planeta. Los cincuentones que gestionan la política en Alemania estarán en su mayoría calvos cuando en 2050 los veranos abrasadores amenacen con desertizar el norte del país.

Y los adolescentes ya no están solos. A principios de abril se constituyeron los primeros grupos de 'Students for future'. Bajo el lema 'El cambio climático no espera a que acabes tu grado', miles de universitarios se suman sistemáticamente los viernes en ciudades con centros de estudios superiores a los estudiantes de Secundaria.

Pero los 'Fridays for future' politizan también a muchas familias y distintas generaciones. En el país de las asociaciones -más de 600.000 sin ánimo de lucro- no hay ciudad en la que no se haya constituido un grupo de 'Parents for future', padres que apoyan a sus hijos en su lucha política. E incluso las 'Omas for future', las abuelas que respaldan a sus nietos en sus exigencias ecológicas. Movimientos todos que ponen en entredicho la capacidad de los partidos tradicionales para resolver esos problemas y que ven en Los Verdes a la única formación que realmente hace política medioambiental y con planteamientos a largo plazo.

El sondeo del instituto Infratest Dimap hecho público el jueves que situaba a Los Verdes como primera fuerza política preguntaba también a los encuestados por el partido que ofrece las mejores respuestas para el futuro. Ganaban abrumadoramente Los Verdes con un 27% mientras la Unión de Merkel no conseguía ni la mitad, un 12%, y el SPD hacía el más absoluto de los ridículos con un 2%.

El problema de conservadores y socialdemócratas con los más jóvenes no es solo la falta de visiones para el futuro o de mensajes, proyectos o un programa que piense en ellos. Tampoco saben comunicarse con las nuevas generaciones. Lo prueba la polémica surgida tras la publicación ocho días antes de los comicios europeos de un vídeo del joven 'youtuber' alemán Rezo, de 26 años, titulado 'La destrucción de la CDU'. Apoyado en 15 folios de fuentes documentales, Rezo acusaba durante 55 minutos con argumentos incontestables a los partidos de la gran coalición, pero también a los populistas de Alternativa para Alemania y el Partido Liberal, de defender una política climática y social inaceptable, además de tachar a sus representantes de incompetentes y de la difusión de teorías conspirativas. El vídeo fue visto y reenviado en pocos días por millones de usuarios.

A la vista de los resultados en los comicios europeos la televisión pública ZDF habló incluso del 'efecto Rezo', mientras los conservadores perdían los papeles. La presidenta de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, tuvo la ocurrencia de proponer la creación de reglas para impedir que desde las redes sociales se pueda influir decisivamente en las campañas electorales y cosechó una ola de críticas por su iniciativa para limitar la libertad de expresión en el mundo virtual.

Conservadores bajo presión y en busca de una nueva política

A la vista de los éxitos electorales de Los Verdes, los pésimos sondeos para su formación y la creciente influencia del movimiento juvenil 'Fridays for future', los conservadores se encuentran bajo presión y buscan redefinir su política climática y medioambiental. Annegret Kramp-Karrenbauer, sucesora de Angela Merkel en la presidencia de la CDU, ha reconocido que los ciudadanos ven insuficientes los esfuerzos del Gobierno para proteger el medio ambiente y que su formación ha cometido errores garrafales que es hora de subsanar. «Sin ahorros suplementarios de CO2, sobre todo en el tráfico, la agricultura y el aislamiento térmico de edificios, Alemania no cumplirá sus objetivos climáticos. Si hubiésemos sido consecuentes en los últimos años, también en la CDU, habríamos avanzado más», admite.

AKK, como abrevian sus correligionarios, aseguró que su partido actuará en materia medioambiental siguiendo tres criterios estrictos. «Las medidas tienen que evitar generar más CO2, deben tener sentido desde el punto de vista económico y sus cargas tienen que ser equilibradas desde el plano social», señaló Kramp-Karrenbauer, quien advirtió de las consecuencias para toda la sociedad. «Sería deshonesto decir que nadie va a notar las medidas», afirmó AKK.

El líder parlamentario de la Unión, Ralph Brinkhaus, destacó que la lucha contra el calentamiento global no es solo asunto de gobiernos, autoridades y empresas sino de todos los ciudadanos. «No bastará con que nuestra economía haga inversiones», señaló Brinkmann, quien apuntó que «en primer lugar debemos reflexionar acerca de nuestro comportamiento individual». Evitar el cambio climático «no es solo asunto del Estado, que decide sobre impuestos o prohibiciones y fomenta el cambio tecnológico. Todos estamos implicados», afirmó.