Hollande asume como deber «reformar Francia y reorientar Europa»

El presidente francés, François Hollande. /
El presidente francés, François Hollande.

Sitúa como prioridad "el crecimiento, el empleo y la inversión" y considera que el triunfo del Frente Nacional es responsabilidad de los partidos de gobierno y de la política

EFEPARÍS

El presidente francés, François Hollande, ha reconocido que la realidad de los resultados de los comicios europeos en su país "es dolorosa", y que frente a ella su deber es "reformar Francia y reorientar Europa" para establecer como prioridad "el crecimiento, el empleo y la inversión".

"Europa se ha hecho ilegible, lejana" e "incluso incomprensible para los Estados. Eso no puede continuar. Europa debe ser simple, clara para ser eficaz", concentrarse en las prioridades y "retirarse donde no se la espera", ha dicho Hollande.

En un mensaje grabado y emitido por televisión en el horario de los telediarios de máxima audiencia, el presidente francés ha considerado que el triunfo del ultraderechista Frente Nacional, que por primera vez en su historia ha sido el partido más votado del país con un 25% de los votos, es responsabilidad de Europa, de los partidos de gobierno y de la política. "Es una desconfianza hacia Europa, que inquieta más que protege, una desconfianza hacia los partidos de gobierno, tanto de la mayoría como de la oposición, una desconfianza hacia la política que tras tantos años de crisis (...) todavía se esperan los resultados", ha argumentado.

Desaliento de los ciudadanos

Hollande ha reconocido que Europa desde hace dos años ha conseguido "superar la crisis de la zona euro, pero a qué precio: la austeridad que ha terminado por desalentar a los pueblos", ha señalado. Por ello ha anunciado que "no más tarde que mañana (en alusión directa al Consejo Europeo programado en Bruselas) reafirmaré que la prioridad es el crecimiento, el empleo, la inversión".

"Europa -ha subrayado- debe preparar el futuro, las nuevas tecnologías, la transición energética, su propia defensa. Debe proteger sus fronteras, sus intereses, sus valores, su cultura. Ése debe ser el mandato para la próxima Comisión" que sea elegida por el Parlamento Europeo salido ayer de las urnas.

El presidente francés ha reafirmado que no se va a desviar del giro político del Gobierno que nombró hace dos meses tras el revés electoral que sufrió su partido en los comicios municipales, con Manuel Valls como primer ministro, que está aplicando medidas de ajuste.

Lo ha justificado porque "para hablar con una voz fuerte, Francia debe ser fuerte" y en los últimos diez años se ha debilitado por el deterioro de la competitividad de sus empresas, de su balanza exterior y el aumento de su deuda pública. "No es Europa la que nos pide hacer reformas, es por Francia que las tenemos que llevar a buen puerto", ha afirmadfo antes de asegurar que la "hoja de ruta" de Valls es "el empleo", "el poder adquisitivo" mediante rebajas de impuestos, "la justicia social" basada en la primacía de la educación, la simplificación y la modernización de las administraciones.

Ha insistido en que "esa línea de conducción no se puede desviar en función de las circunstancias", en clara alusión a la jornada electoral del domingo, en la que su partido, con un 13,9% de votos, tuvo los peores resultados de la historia en unas europeas.

Ascenso del Frente Nacional

Frente al discurso anti-europeísta de la presidenta del FN, Marine Le Pen, Hollande ha estimado que responde a "un miedo al declive, a la globalización, y por ese sentimiento de abandono frente a la dureza de la vida".

Para remontar esa situación, ha asegurado que "lo peor sería renunciar a lo que constituye Francia, y en particular a "su lugar en Europa y en el mundo. Somos un gran país que no puede concebir su destino replegándose, cerrándose, rechazando". Y ha añadido que "el futuro de Francia está en Europa" y que él mismo es "europeo".

Para Marine Le Pen, su triunfo electoral es la muestra de que los franceses quieren dejar de ser gobernados desde el exterior, y ha reclamado a Hollande la disolución de la Asamblea y la convocatoria de elecciones legislativas, porque, en su opinión, el Gobierno de Valls carece de legitimidad para continuar su acción.