Trump apoya a Johnson y Farage para negociar con la UE

Trump apoya a Johnson y Farage para negociar con la UE

«Si yo estuviese en su lugar, no pagaría a la UE los 39.000 millones», dice antes de su visita de Estado a Reino Unido

IÑIGO GURRUCHAGALondres

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresa su apoyo a Boris Johnson como nuevo líder del Partido Conservador y a Nigel Farage como negociador británico con la Unión Europea, en dos entrevistas publicadas antes de su llegada a Londres, donde será agasajado por la familia real en una visita de Estado.

Trump afirma en la entrevista publicada por 'The Sun' que ha examinado en gran detalle la campaña por el liderazgo del Partido Conservador, que comenzará el próximo día 10, y que él cree que el exalcalde de Londres, Johnson, «haría un buen trabajo, sería excelente». El presidente dice que siempre le gustó Johnson, aunque en el pasado tuvieron un rifirrafe público.

En otra entrevista publicada por 'The Sunday Times', Trump recomienda a Reino Unido que abandone la negociación con la UE, que se ha extendido hasta el 31 de octubre, si no consigue lo que quiere. «Yo me marcharía», afirma. «Si no logras el trato que quieres, te vas. Si yo estuviese en su lugar, no pagaría los 39.000 millones de euros. No pagaría, es una cifra enorme».

Para ejecutar esa estrategia en la que Reino Unido rechazaría el pago de partidas presupuestarias ya comprometidas, el presidente de Estados Unidos incluiría en el equipo negociador a Nigel Farage, líder del Partido del Brexit, que ha obtenido muy buenos resultados en las elecciones europeas pero que no tiene ningún diputado en el Parlamento de Westminster.

Farage ha reclamado esa posición en el equipo negociador con la UE pero el actual Gobierno de Theresa May, que ejercerá de manera interina a partir del viernes, no contempla obviamente su inclusión en una negociación que ahora no existe. «Creo que es un error», dice Trump. «Solo pensar en lo bien que lo harían si le incluyen. Ni lo imaginan aún. Me gusta mucho Nigel. Es una persona fantástica.»

El presidente de Estados Unidos da sus dos entrevistas británicas a medios que son propiedad de Rupert Murdoch, como ya ha ocurrido antes, y se expresa antes de aterrizar en Londres sobre la política interna de Reino Unido en términos no habituales en las relaciones entre estados. Pero es posible que su visita de Estado tenga menos contenido político del que ya es habitual en este tipo de eventos.

Díscola May

Según Jacob Parakilas, subdirector para Estados Unidos y las Américas en el Real Instituto para Asuntos Internacionales (RIIA), «el anuncio de la primera ministra de que dimitirá tras la visita del presidente Trump ha rebajado la posibilidad de que haya resultados sustancias de 'escasa' a 'básicamente ninguna'». Trump y May se entrevistarán el martes y ofrecerán una conferencia de prensa conjunta.

Según el líder de los Liberal-Demócratas, Vince Cable, escribiendo en el 'Financial Times', esta visita de Estado es «un intento de un Gobierno británico débil tras el referéndum del 'brexit' de halagar a un presidente americano conocido por su vanidad, para que ofrezca algún tipo de trato comercial preferente que compense, en una pequeña parte, la pérdida de acceso a la UE».

Trump promete en sus entrevistas un tratado comercial muy beneficioso, aunque su diplomacia británica encaja en la estrategia de romper la UE para negociar separadamente con sus estados miembros. Y en los últimos meses el Gobierno de May ha adoptado posiciones incómodas para Washington, compartiendo la defensa europea del acuerdo nuclear con Irán y trazando su propio curso en el comercio con China.

La tensión más reciente es sobre el deseo del Ejecutivo de May de dar acceso a Huawei a la construcción de parte de la red 5G de telecomunicaciones. La administración de Trump ha respondido sugiriendo que, si Londres confirma esa decisión, podría suspender la colaboración con las agencias británicas en la red de inteligencia 'Five Eyes', cinco ojos: Estados Unidos, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido.

Pero los asuntos complejos se canalizan por otras vías y esta visita es sobre todo pompa real. Como es habitual en los presidentes de Estados Unidos, el espectacular recorrido en coche de caballos descubierto no forma parte de la bienvenida. La incógnita es qué hará el presidente en las horas vacías de la agencia oficial, el lunes y el martes por la tarde.