La «guerra económica» asfixia a la Siria de El-Asad

La «guerra económica» asfixia a la Siria de El-Asad

El régimen de Damasco achaca la grave crisis de combustible que sufre el país al bloqueo impuesto por el Gobierno de Estados Unidos

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

«¡Esto es peor que la guerra, ni en los peores días del conflicto sufrimos tamaña escasez!», exclama al otro lado del teléfono el director de un céntrico hotel de Damasco. Los atascos han desaparecido de las calles del centro de la capital de Siria y no se debe al levantamiento de los puestos de control, la causa es la falta de combustible. Solo hay que acercarse a una gasolinera para ver colas kilométricas, la gente necesita horas para poder llenar el depósito y las autoridades han racionado el combustible subvencionado hasta un límite de 20 litros semanales por coche.

Con el gas que se emplea en las casas para cocinar ocurre una situación parecida y cada sirio tiene derecho a 8 kilos cada 23 días. En la Siria de posguerra, ocho de cada diez personas viven bajo el umbral de la pobreza, según datos de Naciones Unidas, y no pueden ni permitirse este combustible subvencionado por el Estado.

LA CLAVE

Sin la ayuda de Teherán.
El petróleo iraní, básicopara paliar la escasez,ahora no llegar al país porlas sanciones de Trump

Después de ocho años de guerra, Bashar el-Asad puede considerarse vencedor desde el punto de vista militar gracias al apoyo de Rusia e Irán, pero Estados Unidos y sus aliados parecen dispuestos a desafiar al presidente con el endurecimiento de las sanciones. El Gobierno de Damasco apunta al bloqueo de Washington como principal motivo de la crisis energética, aunque no faltan voces críticas que acusan a la corrupción y mala gestión de las autoridades como factor a tener muy en cuenta a la hora de explicar unas imágenes inéditas en las zonas bajo control de El-Asad. La agencia oficial Sana habla abiertamente de «guerra económica».

«El bloqueo se centra sobre todo en los recursos petroleros, gasísticos y en las piezas de repuesto y esto demuestra que el objetivo es paralizar Siria, aunque las principales víctimas sean los civiles de a pie», apunta el diario libanés 'Al-Akhbar', que cita fuentes anónimas europeas en Líbano que afirman que «el objetivo real es presionar al pueblo sirio para que se rebele contra el Estado». Un fin nada sencillo debido a la experiencia reciente del levantamiento de 2011 que acabó en una guerra que abierta que ha destrozado medio país.

«Si hemos resistido estos ocho años, ahora también saldremos adelante», concluye el responsable del hotel de Damasco, que recuerda los tiempos de cortes de electricidad, de morteros y bombardeos, incluso los días en los que escaseó el pan. El Gobierno supo reponerse gracias en gran medida a la ayuda exterior de sus grandes aliados. El petróleo iraní fue básico para superar los momentos de escasez, pero en esta ocasión la república islámica tiene problemas para garantizar el abastecimiento debido a las sanciones que le impuso Donald Trump.

«No ha llegado ni un barco»

Desde octubre no llega petróleo de Teherán y la perspectiva no es buena porque, pese a que los iraníes cumplen lo pactado en el acuerdo nuclear, Washington sigue aprobando medidas de castigo de forma unilateral. El diario sirio 'Al-Watan' confirmó la imposibilidad de recibir una ayuda de Teherán que calificó de «fundamental» en los últimos años. Este mismo diario aseguró que desde el 15 de octubre «necesitamos importar petróleo, pero no ha llegado un solo barco a nuestros puertos».

La falta de combustible hace que muchos sirios crucen la frontera para repostar en Líbano, donde los precios son mucho más caros. «Siria llegó a producir 350.000 barriles de petróleo al día, pero ahora apenas alcanza los 24.000», declaró a la cadena Al-Ikhbariya el director de la compañía estatal de petróleo, Mustafa Hassweiya, que calificó la situación de «viciosa guerra económica contra nosotros», según recogió la agencia AP.

Ante los problemas crecientes entre Irán y Trump, la solución temporal podría pasar por conseguir el abastecimiento desde los pozos que controlan los kurdos al norte de Siria, algo que ha ocurrido durante los años de la guerra, pero que ahora Estados Unidos parece haber bloqueado. «Esto no será sencillo si no se produce acompañado de una serie de medidas de racionalización», destacó el diario progubernamental 'Al-Watan'. El petróleo se ha convertido en un as en la manga de los kurdos para tratar de alcanzar un buen acuerdo con Damasco en esta nueva Siria.