Un joven de 18 años ha matado a 19 personas y herido a más de 50 en una universidad de Crimea

Estamos viendo el plano fijo que graba la cámara de seguridad de la entrada. Así suena la explosión de la bomba en la cafetería. En el exterior, los alumnos saben qué algo grave está ocurriendo. Empiezan a correr. Sin rumbo. De fondo, no dejan de oírse disparos.  Dentro de la escuela técnica, un alumno del último curso está disparando a bocajarro con un fusil. A todo aquel que se encuentra. Va vestido como los asesinos del instituto Columbine, en Estados Unidos. Varios compañeros han dicho que estaba obsesionado con esa matanza. Las ambulancias comienzan a llevarse a los heridos. Son decenas. La directora cuenta por teléfono que ha visto cómo todo volaba por los aires. El atacante finalmente se suicida en el interior del recinto. Deja atrás 18 cadáveres. Los hospitales de la ciudad están colapsados. En uno de ellos trabaja la madre del asesino. Es enfermera. Atendía a los heridos cuando la policía le informó de lo que acababa de hacer su hijo.