Un exmarine mata a 12 personas en una sala de música country

Una mujer que ha huido del tiroteo es consolada. / EFE

El autor de los disparos fue un hombre de 29 años que también fue encontrado sin vida | La Policía ha cifrado en varios cientos el número de personas que se encontraban en el interior de la discoteca

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (Estados Unidos)

Morir 'Al límite' es un buen nombre para un epitafio, pero ninguno de los cientos de jóvenes que el miércoles por la noche bailaban en el bar country de Thousand Oaks, cerca de Malibú (California), «donde tus botas de cowboy se encuentran con el mar», imaginó que esa pudiera ser la última noche de sus vidas. El exmarine de 28 años que abrió fuego contra ellos alrededor de las 11.20 pm no dijo una palabra.

La noche estaba dedicada a estudiantes universitarios, por lo que a lista de víctimas será desgarradora, pero la que más conmovía este jueves a los estadounidenses era la de un hombre de uniforme que estaba a punto de jubilarse. El sheriff del condado de Ventura Ron Helus fue el primero en entrar, sin esperar refuerzos. Su intervención salvó vidas, y no sólo porque él encajó un puñado de las balas que llevaba Ian David Long para repartir en su masacre, sino porque el cargador de alta capacidad que incorporó a su arma tenía cabida para 27 balas.

En el club Pulse de Orlando perdieron la vida 50 personas. En 'Borderline', 13. La diferencia es que Long sólo llevaba un pistola Glock del calibre .45, mientras que Omar Matteen, además, empuñaba un rifle semiautomático con el que disparó más de cien balas. No hay duda de que al exmarine le hubiera gustado aumentar la capacidad mortal de su odio, pero en California esos rifles automáticos no están permitidos, como tampoco el cargador de máxima capacidad que portaba.

Entró por la puerta del sombrero de cowboy y le metió el primer disparo al portero. Después, a la recepcionista y todos los que la rodeaban, antes de avanzar a tiros hacia la pista de las alforjas luminosas, donde este jueves seguía apareciendo la señal del iWatch de Alaina Housley, una estudiante de 18 años que esa noche salió a bailar con sus amigas. «Mis tripas me dicen que está muerta», confió su tío Adam Housley. La familia todavía no había recibido la noticia, pero costaba pensar que doce horas después la joven no hubiera aparecido, ni el reloj de su muñeca se hubiera movido del local.

A esas horas Jason Coffman ya sabía que Cody, su hijo de 22 años, no conocerá a la hermana que tiene que nacer este mes. Se había pasado la noche mirando por internet la señal de GPS del teléfono de su hijo, que también aparecía inerte en el local de 232 metros cuadrados. «No se mueve», ese el problema, dijo desgarrado a una televisión a las 5 de la madrugada. Le había sacado de la cama una de las amigas de Cody alrededor de la 1 de la madrugada para saber si había llegado a casa. Lo último que le dijo esa noche cuando se despidió de él fue «si bebes no conduzcas». Según en Archivo de Gun Violence, fue tiroteo número 307 del año el que se lo arrebató.

Para algunas de las víctimas la tragedia no era nueva. Habían vuelto a salvar la vida bailando country, tras sobrevivir a la matanza que dejó el año pasado en un concierto de Las Vegas Stephen Paddock, que como Long, se llevó la explicación a la muerte. Todo lo que acertaron a contar sus vecinos es que tenía problemas mentales desde que volvió de Afganistán en 2013, como comprobó la policía en abril cuando respondió a una llamada telefónica de su madre, que le denunció por ser agresivo y actuar irracionalmente. «Vivía aterrorizada», contó Richard Berge a CNN.

Trump destaca la «gran valentía» de la policía

En un mensaje de Twitter, el presidente estadounidense, Donald Trump, destacó la rapidez de reacción y la «gran valentía» mostrada por la policía al enfrentarse al autor del tiroteo.

«Gran valentía mostrada por la policía. La Patrulla de Carretera de California estaba en la escena de los hechos en tres minutos, y el primer agente en entrar disparó en numerosas ocasiones. Ese ayudante del sheriff murió en el hospital. Dios bendiga a todas las víctimas y familiares de las víctimas», dijo Trump en el mensaje.

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