La Casa Blanca declara la guerra al Congreso

Adam Schiff dirige la investigación sobre el 'impeachment'. /AFP
Adam Schiff dirige la investigación sobre el 'impeachment'. / AFP

El presidente de EE UU impide testificar a los diplomáticos y quiere bloquear el proceso de 'impeachment' en los tribunales

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

El embajador de EE UU ante la UE, Gordon Sondland, había dejado su destino para acudir a Washington a testificar ante el Comité de Inteligencia de la Cámara baja. Al igual que los congresistas, que interrumpieron su receso vacacional para volver a Washington a participar en la audiencia. De madrugada, a falta de horas para la cita, el abogado de Sondland recibió una llamada del Departamento de Estado para prohibirle la comparecencia.

Fuentes de varios medios estadounidenses aseguran que Trump ha valorado el coste de bloquear las investigaciones del Congreso con ser acusado de obstrucción a la justicia y ha decidido que esto último no le importa porque será absuelto en el Senado durante el juicio del 'impeachment'. Tal y como hizo con sus negocios durante décadas, su apuesta es obligar al Congreso a reclamar su autoridad en los tribunales, donde el proceso de destitución quedaría atascado durante muchos meses y entraría en conflicto con la campaña electoral para su reelección.

Sondland no es un diplomático cualquiera, sino alguien a quien Trump llamó este martes «un hombre realmente bueno, un gran estadounidense», que sólo para su investidura donó un millón de dólares. El fundador de la cadena de hoteles Provenance y el banco Aspen Capitol fue premiado con el cargo de embajador ante la UE, como otros tantos puestos diplomáticos que el presidente repartió entre sus mejores amigos y donantes. Eso le garantizaba su lealtad, tanto para seguir inyectando dinero a su campaña como para tener a funcionarios serviles en puestos de importancia, frente a los diplomáticos de carrera que buscan lo mejor para el país. El 'América First' se sustituía así por una lealtad personal de 'Trump First'.

Sondland, «decepcionado»

No hay indicios de que Sondland fuera a traicionarle, pero su abogado asegura que está «profundamente decepcionado» por no haber podido dar a los legisladores su versión de las gestiones que hizo con Ucrania, al estar obligado como empleado del Departamento de Estado a acatar las decisiones. Algo que tiene fácil arreglo, como sugirieron varios legisladores demócratas. Puede dimitir, al igual que hizo el enviado especial para Ucrania Kurt Volker, que acto seguido se sometió a casi diez horas de interrogatorio.

Los muchos documentos, mensajes de texto y correos electrónicos que entregó revelan el papel central que tuvo Sondland en las negociaciones con el Gobierno ucraniano, pese a que este país está fuera de su negociado al no formar parte de la UE. Como no es un diplomático cualquiera, sino un donante del presidente, tiene acceso directo a él.

Este martes se supo que hace justo un mes, cuando el embajador en funciones Bill Taylor le escribió molesto para decirle que «es una locura retener asistencia en seguridad a cambio de ayuda en una campaña política», Sondland llamó inmediatamente a Trump. En las cinco horas que transcurrieron hasta que contestó el mensaje del embajador había absorbido el discurso que el mandatario ya le había dado a un senador inquieto. «El presidente ha dejado claro como el agua que no hay 'quid pro quo' de ningún tipo», escribió de vuelta, proporcionándole la coartada de la que este martes presumía en Twitter. Y por cierto, será mejor que dejemos de discutir esto «por mensaje de texto», remató. «Si tienes más dudas llama por teléfono».