Los abusos sexuales amenazan con hundir a los Boy Scouts

Jeff Anderson habla ante los medios de comunicación. /Reuters
Jeff Anderson habla ante los medios de comunicación. / Reuters

Investigadores revelan que más de 12.000 jóvenes y menores de Estados Unidos han sido víctimas de casi 8.000 monitores desde la II Guerra Mundial

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Se llevan a los niños de camping, les enseñan «valores morales», a hacer fuego y a confraternizar. Unos 110 millones de estadounidenses han pasado por las filas de los Boy Scouts en un largo siglo de historia, pero desde la II Guerra Mundial más de 12.000 han caído en las garras de casi 8.000 depredadores sexuales que utilizaron ese paraguas de inocencia para abusar de ellos. Más incluso de lo que se conoce de la Iglesia católica en EE UU.

Para ponerlo en perspectiva, el informe del gran jurado de Pensilvania que en agosto del año pasado recrudeció el escándalo documentaba el encubrimiento de 300 sacerdotes pederastas. Y antes, el llamado 'informe Jay', basado en encuestas, localizó 10.667 acusaciones contra 4.392 sacerdotes por abusos cometidos entre 1950 y 2002.

Todo eso pone a los Boy Scouts en una nueva y estremecedora liga. La cifra es cuatro veces mayor de lo que calculó en 1991 el diario 'The Washington Times', que tras dos años de exhaustiva investigación concluyó que «los Boy Scouts son un imán para los hombres que quieren tener relaciones con niños», según el sumario de la serie que publicó. «Los pedófilos se apuntan a los Boy Scout por una sencilla razón: ahí es donde están los niños».

Fue uno de ellos, Kerry Lewis, el que abrió la caja de Pandora en 2010, cuando un jurado de Oregón condenó a la organización a pagar 18,5 millones de dólares (16,5 millones de euros) por haber permitido que uno de sus líderes, Timur Dyles, siguiera trabajando después de que confesase al coordinador local que había abusado de 17 chicos. Con todo, el verdadero daño deriva de los documentos internos que se requirieron durante el proceso.

El 'Archivo de la Perversión'

'Los Angeles Times' dedicó un año a investigar el llamado 'Archivo de la Perversión' hasta exponer las prácticas de una organización que, como la Iglesia católica, no denunciaba a los pederastas a la Policía «para no manchar el buen nombre» de los que trabajaban en ella.

Desde entonces las demandas y las compensaciones millonarias se han sucedido hasta poner a los Boy Scouts al borde de la bancarrota, aunque la verdadera avalancha está por llegar. Nueva York y New Jersey concentraban el capítulo más importante de víctimas, dos Estados que están a punto de ampliar el límite de prescripción de delitos cometidos contra niños hasta que las víctimas cumplan 28 años. Eso ha dado pie a que tres bufetes de abogados buceen de nuevo en los archivos e incluso pongan anuncios para reclutar víctimas que quieran sumarse a una demanda colectiva.

Uno de estos abogados, Jeff Anderson, expuso el martes en conferencia de prensa los hallazgos de una experta contratada por los propios Boy Scouts para un caso de Minneapolis. En los cinco años que Janet Warren pasó estudiando los ficheros de la organización descubrió que entre 1944 y 2016 al menos 12.254 menores fueron víctimas de 7.819 pederastas, casos de los que sólo se habían hecho públicos una mínima parte.

Chicos como Carl Maxwell, que un día se despertó en su tienda de campaña con los pantalones bajados sin poder sacudirse el cuerpo de su maestro Rodger Beatty, que lo violó. O Kendall Kimber, al que su mentor le obligó a hacerle sexo oral «mientras hablaba con su madre por teléfono», contó.