La embajadora de EE UU en la ONU pide ahora la caída de El-Asad

El presidente sirio Bachar El-Asad./
El presidente sirio Bachar El-Asad.

La dimisión del presidente sirio ha sido solicitada también por el clérigo iraquí Muqtada al Sadr, el primer dirigente chií en pedir su salida

EUROPA PRESSnueva york

La embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Nikki Haley, ha declarado este domingo que ahora considera "prioritario" para la paz en Siria que el actual presidente del país, Bachar El-Asad, deje el cargo, en un cambio de postura respecto al que la diplomática emitió la semana pasada, cuando consideró que el cese del mandatario, frente a los deseos de la oposición siria, había dejado de tener carácter preferente.

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Cinco días después de esos comentarios, la ciudad siria de Jan Shaijun fue objeto de un ataque químico que causó la muerte de un centenar de personas, del que fue acusado el Gobierno sirio, y que llevó a Estados Unidos a lanzar un bombardeo sobre la base de la que presuntamente habían despegado los aviones, un acto que deterioró aún más las relaciones -"de por sí, deplorables", según el Kremlin- con el Gobierno ruso.

El-Asad cree que EE UU ha fracasado en su objetivo de elevar la moral de «los terroristas»

El presidente sirio, Bachar El.-Asad, ha considerado que Estados Unidos ha fracasado en su objetivo de elevar la moral de "los terroristas" a los que apoya en Siria, con su ataque de hace dos días contra la base aérea de Al Shayrat, en el país árabe, según ha señalado un comunicado de la presidencia siria.

Ahora, Haley ha manifestado que la salida de El-Asad vuelve a tener un carácter esencial. "No concebimos la paz en Siria con El-Asad en el poder", declaró la diplomática en una entrevista al programa State of the Union, de la cadena CNN, donde expuso las líneas maestras de la política de Estados Unidos sobre Siria tras el bombardeo norteamericano a la base de Shayrat.

"La expulsión de El-Asad no es nuestra única prioridad. Lo que estamos intentando, obviamente, es derrotar a Estado Islámico. En segundo lugar, no concebimos la paz en Siria con El-Asad en el poder. Tercero, hay que librarse de la influencia de Irán en ese país. Y, finalmente, hay que alcanzar una solución política", ha explicado la diplomática, que ha vuelto a señalar a las autoridades iraníes como cómplices del Gobierno sirio.

"En definitiva", estimó, "estamos ante una situación complicada a la que no hay respuestas sencillas, pero lo que va a tener que ocurrir es un cambio de régimen, porque estoy convencida de que todas las partes implicadas acabarán dándose cuenta de que El-Asad no es el líder que Siria necesita".

Al Sadr pide también su salida

También el clérigo chií iraquí Muqtada al Sadr ha emplazado al presidente sirio a abandonar el cargo en una "decisión heroica e histórica" para "evitar los perjuicios de la guerra" y se convierte así en el primer dirigente chií que defiende su dimisión.

La petición se enmarca en un discurso de ensalzamiento del régimen de El-Asad y de condena al reciente bombardeo estadounidense sobre una base militar siria. Al Sadr ha advertido de que estos ataques pueden "arrastrar a toda la región a la guerra" y solo sirven a la "expansión del Estado Islámico".

El Gobierno de Irak, alineado en un difícil equilibrio con Estados Unidos e Irán, ha manifestado su respaldo a El-Asad durante los seis años de guerra. Sin embargo, Al Sadr, muy popular entre las clases más desfavorecidas de Bagdad y del sur del país, ha mantenido las distancias con Teherán.