La última emperatriz

Así de elegante acudió ayer Peng Liyuan al Teatro Real de Madrid acompañada por la reina Letizia. / afp
Así de elegante acudió ayer Peng Liyuan al Teatro Real de Madrid acompañada por la reina Letizia. / afp

Veterana estrella de la música, la esposa del presidente chino es más famosa aún que su marido en su país. Fuerte, bella y elegante, pasea estos días por Madrid la cara amable del gigante asiático

IRMA CUESTA

Hace ya unos cuantos años que los millones de viajeros que recorren el templo de la dinastía Ming situado en el corazón de la Ciudad Prohibida de Pekín se amontonan frente al retrato de una mujer morena, de pómulos redondos y sonrisa abierta, que cuelga sobre una pared tapizada en rojo carmesí. Y es que, mucho antes de convertirse en la esposa del líder supremo de la República Popular China, Peng Liyuan (Yuncheng, Shandong, 1962) ya era importante. Tanto como solo puede alcanzar a serlo una joven de origen humilde a la que el destino convierte en una superestrella de la música en un país con casi 1.400 millones de habitantes.

La mujer que estos días ha acompañado en su visita a España a Xi Jinping, el todopoderoso presidente chino, es una destilación perfecta de carácter, talento y determinación. Solo así se entiende que 'El hada de las peonías', como la llaman cariñosamente en su país, se uniera al Ejército de Liberación Popular con 18 años y terminara convertida en Mayor General, un rango que no está al alcance de cualquiera. O que fuera durante aquellos primeros años de formación y disciplina cuando descubrió lo mucho que le gustaba la música y lo bien que podría llegar a hacerlo.

Una soprano muy popular

Sus biógrafos mantienen que cantaba tan bien que sus superiores pronto se dieron cuenta de que su voz podría hacer mucho más para elevar la moral de los soldados que sus brazos cargando un fusil de asalto. El caso es que la soldado Peng entró en el conservatorio de Pekín, perfeccionó su técnica y regaló a su país una fantástica voz de soprano que, además de insuflar entusiasmo a la tropas, le llevaría a actuar en la Gala de Año Nuevo de la Televisión Central China en 1982 y a convertirse en una megaestrella del folk nacional.

Por eso, a pesar de que durante muchos años la República Popular China prohibió la representación de 'Turandot' porque consideraba que menospreciaba al país y a sus habitantes, es fácil imaginar lo fantástica que le habrá parecido la breve representación de la ópera que, en su honor, realizaron ayer los artistas durante su visita al Teatro Real acompañada de la reina Letizia.

La pareja tiene una hija que ha estudiado en Harvard

Acostumbrada a ser más conocida y admirada que su marido, Peng Liyuan sigue siendo la mujer fuerte, amable y amante de la música y la moda que era antes de que unos amigos les presentaran. La última 'emperatriz' china conoció a Xi Jinping, que entonces no era más que un funcionario de rango medio con un matrimonio fallido con la hija del embajador de China en Gran Bretaña a sus espaldas, en 1986. «Mi corazón dio un vuelco», recordó en una entrevista. «¿No es este el marido ideal para mí? Un hombre sencillo con sus propias ideas». Algo debió de pasar aquella noche, porque cuentan que el señor Xi aseguró a sus amigos, a los 40 minutos de conocerla, que se casaría con ella.

Una nueva imagen de país

Treinta años -y una hija educada en Harvard- después, los hechos acreditan que fue una buena apuesta. Xi, uno de los hombres más poderosos del mundo y al que muchos consideran el líder chino más autoritario desde Mao, ha logrado que su mujer ofrezca la imagen amable, moderna y glamurosa que su país necesita para moverse -aún más cómodamente- por el planeta. «Tradicionalmente la imagen del Partido Comunista ha sido muy seria y aburrida y sus líderes siempre se han comportado como robots, sin ningún tipo de carisma ni encantos. Desde el primer momento la idea era que Peng Liyuan aportara algo distinto», aseguró Li Yinhe, sociólogo y miembro de la Academia China de Ciencias Sociales, hace unos años a la BBC. Para entonces, la primera dama china, toda una fanática del arte y la cultura, ya había dejado claro que no pensaba pasar inadvertida.

Después de haber encandilado a sus compatriotas a base de voz y entusiasmo, se ha empeñado en demostrarle al mundo que las mujeres de su país puede ser tan atractivas y elegantes como la que más. «Ella es la representación perfecta de la mujer china moderna. Un icono de estilo», alaba el experto en moda Zhang Tianwei.

También ha dejado claro que tiene sus propias ideas. Solo así se entiende que en 2013, semanas después de que el Gobierno chino iniciara una campaña contra Apple, Peng desenfundara su iPhone 5 en un acto oficial con el presidente de México. O que haya aparecido en público de la mano de su esposo, algo casi revolucionario en un país no muy dado a exhibir las carantoñas. Lo que nadie pone en duda es que Peng es una nacionalista vehemente decidida a colaborar en el proyecto de una China aún más fuerte, poderosa y rica.

 

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