La crueldad que esconden las extensiones de pestañas

La crueldad que esconden las extensiones de pestañas

Las sintéticas son las más baratas, pero se venden extensiones de pelo natural de visón que proceden de granjas de cría en las que el sufrimiento animal es insoportable.

ELENA DE LOS RÍOS

Un dato sobre el éxito de las extensiones de pestañas: los medios especializados en belleza de Estados Unidos ya refieren un bajón brutal de las ventas de máscara de pestañas e incluso colecciones de maquillaje de estrellas globales que no la incluyen, por ejemplo, la de Kylie Jenner. Solo tenemos que ver la proliferación de franquicias dedicadas a las extensiones en las grandes ciudades de nuestro país para darnos cuenta de que se está introduciendo un nuevo ritual de belleza que va a quedarse entre nosotras.

Una de las razones de este boom es el precio: aunque tienen un precio tirando a alto, cada vez surgen más establecimientos que abaratan el coste, hasta llegar a prácticas escasamente higiénicas y nada recomendables en locales en los que te hacen la manicura por 7 euros. Además, es probable que el precio baje progresivamente, sobre todo en la colocación de extensiones sintéticas, producidas a partir de fibra de seda. En Pestañas Premium, uno de los lugares favoritos de las famosas, colocar unas pestañas ronda entre 60 y 130 euros, y el mantenimiento, entre 30 y 75. Una caja de pestañas sintéticas ronda los 20 euros. Las de visón ascienden a 60.

Este es un artículo de 'Mujer Hoy', la revista de Moda y Estilo de 'La Verdad'. Puedes seguir leyéndolo completo aquí

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