La OCU condena a Mark Zuckerberg a la hoguera

La figura de Mark Zuckerberg en el Museo de Cera de Madrid. / r. c.
La figura de Mark Zuckerberg en el Museo de Cera de Madrid. / r. c.

Considera que el fundador de Facebook no merece ser expuesto en el Museo de Cera de Madrid «por su nefasta gestión de la privacidad de los datos de sus usuarios»

P. MUÑOZ

En lo que respecta a Mark Zuckerberg, no hay más cera que la que arde. Al menos para la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que ha remitido una carta al Museo de Cera de Madrid para solicitar que retire la figura del fundador de Facebook de su galería de personajes por «su nefasta gestión» ante el «escándalo sobre la privacidad de los datos de sus usuarios». La OCU denuncia, además, «su negativa a acceder a una justa compensación para los usuarios de Facebook y el compromiso firme de evitar en el futuro este tipo de situaciones».

La figura de Mark Zuckerberg fue incorporada a la exposición en marzo de 2015, coincidiendo con el auge de las redes sociales a nivel mundial. Sin embargo, para la OCU, la falta de ética y control y el perjuicio causado a millones de usuarios en todo el mundo por la filtración de sus datos ponen en entredicho el reconocimiento a este personaje. Esta asociación confía en que, como ha ocurrido en ocasiones anteriores con otras personalidades que han recibido la desaprobación pública, la figura de Zuckerberg sea retirada como «una clara repulsa a la gestión que su red social ha hecho de la privacidad de los usuarios».

Esta petición forma parte de la campaña lanzada por OCU para defender los intereses de los afectados. Hasta el momento, más de 30.000 personas han dado su apoyo a la campaña #misdatosonmios, que tiene previsto, entre otras acciones de protesta y concienciación, presentar una demanda contra Facebook para exigir una justa compensación para todos los usuarios de la red social en España que se han visto perjudicados por el riesgo de utilización de sus datos personales.

Condenados al destierro

El último famoso en ser expulsado del Museo de Cera fue Mariano Rajoy, quien tras perder la presidencia del Gobierno en moción de censura fue condenado al destierro fuera de la Sala de Honor y, literalmente, decapitado. Corrió la misma suerte que todos sus predecesores en La Moncloa, de los que solo guardan en el almacén la cabeza y las manos, únicas partes de su anatomía esculpidas en cera, ya que el resto, al permanecer tapado por la ropa, se realiza en escayola.

Su lugar lo ocupa ya, hasta que sucumba al mismo inexorable destino, la figura de Pedro Sánchez, compartiendo espacio con la Familia Real.

Por razones menos honrosas perdieron su sitio en la galería otros famosos a quienes se consideró no merecedores de tal privilegio. Fue el caso de Isabel Pantoja cuando fue condenada por su implicación en el 'caso Malaya', o de Jaime de Marichalar, que salió por la puerta de atrás tras su divorcio de la Infanta Elena. En cambio, Iñaki Urdangarin, el marido de la Infanta Cristina, fue trasladado de la Sala de Honor a la galería de deportistas cuando fue encontrado culpable de varios delitos de corrupción.

Las esculturas en cera de otros personajes famosos han caído también en el oprobio, pero no por la conducta poco edificante de sus originales sino por el poco parecido que, a decir del público soberano, guardan con los de carne y hueso. El tenista Rafa Nadal, el cantante David Bisbal y el actor Jorge Sanz son algunos de los más citados. Y ha habido quien, como el futbolista del Real Madrid Gareth Bale, se hizo pasar por su 'alter ego' de cera para cobrar vida de repente y dar un susto morrocotudo a los visitantes.

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