Las barracas se despiden con un lleno

Comensales, ayer, en la barraca de la peña El Perejil. / v. vicéns / agm
Comensales, ayer, en la barraca de la peña El Perejil. / v. vicéns / agm

El acto oficial de cierre, con la asistencia de la Reina de la Huerta y autoridades, se celebró en el jardín Sauce del Infante Juan Manuel. Algunos ventorrillos, como el de La Crilla, no dieron abasto para atender a la clientela

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOS

Las barracas echaron ayer el cierre con cientos de comensales disfrutando entre arroces, embutidos y paparajotes el último día de las Fiestas de Primavera. La jornada festiva y el tiempo, al fin cálido y con un sol radiante, contribuyeron a que familias, parejas y amigos optaran por ir a comer a alguno de los 43 ventorrillos desplegados por plazas y jardines de la ciudad.

Mari Crespo, que estrena este año cargo como presidenta de la peña El Perejil, explicaba que han vuelto a instalar barraca en El Malecón después de un año en barbecho y se mostraba feliz por el resultado final. «Empezamos muy flojicos el domingo pasado porque con la lluvia suspendió el Bando infantil y la gente se quedó en su casa, pero el resto de la semana ha ido muy bien. Estamos muy contentos. Todos los días hemos preparado nuestros guisos de trigo, manitas de cerdo, migas, callos, caracoles, arroces de verduras y de conejo... y la gente los ha disfrutado. El resultado económico ha sido bueno y servirá para nuestras actividades de todo el año, pero ahora lo primero es pagar a los proveedores para que nos puedan servir la materia prima el año que viene», bromeaba.

Vicente Vicéns / AGM

El acto oficial de clausura de las barracas y de los entornos huertanos por parte de las autoridades y de la comitiva oficial de las Reina de la Huerta tuvo lugar este año en la peña huertana El Caliche, en el jardín Sauce del Infante Juan Manuel. Este ventorrillo, como el resto, registró un lleno hasta la bandera en el último día de barracas. En algunos, como el que instala la peña huertana La Crilla en la calle salón Yáñez Alcalá, entre el hotel Siete Coronas y el Palacio de Justicia, el gentío sobrepasó la disponibilidad de mesas y sillas. Su presidente, Juan García Serrano, se disculpaba: «Nos hemos visto desbordados. Lamentamos profundamente no haber podido atender a todos nuestros clientes y amigos. Nos honra y emociona que nuestro ventorrillo y entorno costumbrista haya tenido tanta aceptación». El presidente de La Crilla admitía que «hemos hecho caja por encima de las previsiones».

Las peñas admiten que «la lluvia nos perjudicó al principio, pero el agua era necesaria en la huerta»

En otro enclave, el del 'jardín de los perros, en Centrofama, el presidente de la peña El Limonar, Antonio Sánchez Barba, compartía los mismos buenos resultados: «El arranque, el Domingo de Resurrección, fue fatal debido a la lluvia y al frío, pero a partir del día siguiente comenzamos a remontar y los últimos días han sido muy buenos y se han cumplido con creces nuestras expectativas. No solo hemos tenido gente a mediodía y por la noche el día del Bando, sino también el resto de la semana porque los actos sardineros también han atraído a muchos comensales».

Sánchez Barba reconoce que «la lluvia nos perjudicó el primer día, pero también nos benefició en la huerta porque el agua nos hacía mucha falta. Una cosa por la otra», admitía. Al final, el común denominador de las peñas es de satisfacción. Se han cumplido las expectativas y sus ingresos les permitirán realizar actividades culturales durante todo el año e incluso mejorar vestuario e instalaciones.