«Es una responsabilidad muy grande y nos esforzaremos para estar a la altura»

Isabel López Belmonte y Candela Sánchez Sánchez posan, ayer, en la calle Trapería mientras los viandantes las miran. / Juan Carlos Caval / AGM

Las Reinas de la Huerta se muestran satisfechas con su elección, aunque con la espina de las compañeras que se quedaron en el camino

David Gómez
DAVID GÓMEZMurcia

La joven Isabel López Belmonte, de 20 años, y la niña Candela Sánchez Sánchez, de 10, comenzaron la mañana del domingo con la sensación de haber vivido un sueño muy largo. La noche anterior fueron elegidas Reinas de la Huerta 2019 en la gran gala que tuvo lugar en la plaza del Cardenal Belluga, pero a mediodía de ayer las dos seguían sin creerse de verdad lo ocurrido.

«Cuando el alcalde dijo mi nombre, pensé que había otra candidata que se llamaba como yo», confiesa la Reina, que procede de Algezares, aunque la peña a la que representa, El Mortero, tiene su sede en Los Dolores. Accedió a esta peña hace seis años animada por su cuñado, que es profesor de jota. «Desde el primer momento me encantó, ojalá hubiera conocido antes este mundo», destaca la joven, estudiante de un grado superior de Estética Integral y Bienestar que ahora realiza sus prácticas en una empresa murciana.

La futura portadora de la corona de azahar, que recibirá el 20 de abril en el Teatro Romea, estuvo arropada en la gala por sus padres, sus hermanos y su novio, Fran, que ayer ya ejercía de 'consorte' y la acompañaba durante el recorrido que realizó por el centro de la ciudad. «Es increíble el trabajo que lleva esto», indicaba el chico, dispuesto a ser el más firme apoyo de la Reina en este año tan ajetreado que le espera. «Sabemos que es una responsabilidad muy grande y dedicaremos todo nuestro esfuerzo para estar a la altura», promete en nombre de las dos elegidas Isabel, a la que le gusta bailar parrandas «porque la interpretación es más libres», aunque no le hace ascos «a las jotas, las malagueñas y las manchegas». La única espina que le queda está en el resto de candidatas que se han quedado a las puertas, con las que ha convivido estrechamente en estas últimas semanas. «De todas me llevo algo», reconoce. Poco a poco va perdiendo el temor que le producía expresarse en público.

La medalla de la bisabuela

Hablar ante multitudes no es problema para la Reina Infantil, Candela Sánchez, que muestra un desparpajo tremendo. Candela es la menor de tres hermanos en una familia de Torreagüera. Su padre es camionero y no pudo acompañarla en la gala de ayer porque se encontraba fuera, pero su madre sí acudió con sus amigas. «Llevaban claveles y se alegraron mucho cuando me eligieron», recuerda la niña, que estudia quinto curso de Primaria en el colegio Mirasierra de su Torreagüera natal, donde sus compañeros auguraban su triunfo. Toca el piano y, entre las profesiones a las que le gustaría dedicarse cuando sea mayor, está la de ser actriz de comedia.

El traje de huertana que viste se lo bordó su madre, «que quiere que tenga mucha ropa para bailar», y en su cuello luce una medalla de la Virgen de la Fuensanta que perteneció a su bisabuela, Paqui. Desfiló por primera vez en el Bando con solo cuatro meses de vida y sus bailes favoritos son «el Chipirrín y la jota de Torreagüera». Apenas lleva un día como Reina Infantil de la Huerta y ya tiene claro que le gustaría repetir la experiencia cuando sea adolescente. Candela Sánchez Sánchez. Apunten bien su nombre.